El conductismo se centra en el estudio del comportamiento observable y medible, rechazando el estudio de procesos mentales internos. Se basa en que los estímulos dan lugar a respuestas, las cuales pueden ser modificadas a través del condicionamiento y el refuerzo. Tres exponentes clave fueron Pavlov, con el condicionamiento clásico; Watson, con su experimento sobre el miedo en un niño; y Skinner, quien estudió el condicionamiento operante usando una caja de entrenamiento para ratas.