La educación es un proceso esencial de renovación de la vida y no solo una preparación para el futuro, enfatizando la importancia de aprender como un cambio integral que abarca dimensiones de contenido, incentivo e interacción. Este proceso implica adquirir valores, creencias, conocimientos y habilidades que permiten a los individuos convivir y contribuir a la sociedad. Además, las universidades tienen la responsabilidad de formar ciudadanos críticos y capaces de abordar los problemas sociales.