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En estos tiempos de post-modernidad, se vive la angustia de la desaparición del welfarismo y,en consecuencia, el abandono ...
Cf. BERCOVICI, Gilberto. Constituição e política: uma relação difícil. In: LuaNova, n. 61, 2004,p.10. Disponível em http:/...
CLINTON, William. A national security strategy of engagement and enlargement. Washington,DC: White House Press, Feb, 1995....
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El Geoderecho y los centros mundiales de Poder Guilherme Sandoval Góes

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El nostálgico maestro Celso Renato Duvivier de Albuquerque Mello, ya enseñaba que, más allá de que no haya un derecho constitucional internacional claramente delimitado, el nivel de constitucionalización de la política externa de un país depende del grado de internacionalización de la vida nacional y de la intensidad de sus relaciones internacionales.

En este sentido, el derecho de las relaciones exteriores se ubica, en alguna parte, entre lo constitucional y lo internacional, tal vez más cercano a este último. Cierto es que ya no basta con hablar de “soledad de la Constitución”, en considerarla como un “Universo cerrado y excluyente”, sino como un pluriverso basado en el pluralismo interno, internacional y comunitario.

En esta era globalizada, es imperioso marcar la dimensión neo-jurídica de la Constitución, que recibe contenidos internacionales en los documentos fundamentales, muchas veces, provenientes de la geopolítica de los centros mundiales de poder. Es preciso, pues, trepar hacia el escalón científico más elevado para mirar, con ojos de observador, la interconexión entre las relaciones internacionales, la geopolítica y el derecho. Para realizar su función de impartir justicia, el derecho no puede permanecer al margen de la geopolítica y de las relaciones internacionales, así como éstas no pueden permanecer ajenas al derecho. Tanto la política nacional – al concebir los objetivos nacionales -, como la estrategia nacional – al fijar las acciones para alcanzarlos -, deben seguir fielmente el orden constitucional del Estado Democrático de Derecho, dentro de un orden jurídico internacional de naciones civilizadas.

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El Geoderecho y los centros mundiales de Poder Guilherme Sandoval Góes

  1. 1. El Geoderecho y los centros mundiales de Poder Guilherme Sandoval Góes Mayo 2009Introducción:El nostálgico maestro Celso Renato Duvivier de Albuquerque Mello, ya enseñaba que, más alláde que no haya un derecho constitucional internacional claramente delimitado, el nivel deconstitucionalización de la política externa de un país depende del grado deinternacionalización de la vida nacional y de la intensidad de sus relaciones internacionales.En este sentido, el derecho de las relaciones exteriores se ubica, en alguna parte, entre loconstitucional y lo internacional, tal vez más cercano a este último. Cierto es que ya no bastacon hablar de “soledad de la Constitución”, en considerarla como un “Universo cerrado yexcluyente”, sino como un pluriverso basado en el pluralismo interno, internacional ycomunitario.En esta era globalizada, es imperioso marcar la dimensión neo-jurídica de la Constitución, querecibe contenidos internacionales en los documentos fundamentales, muchas veces,provenientes de la geopolítica de los centros mundiales de poder. Es preciso, pues, treparhacia el escalón científico más elevado para mirar, con ojos de observador, la interconexiónentre las relaciones internacionales, la geopolítica y el derecho. Para realizar su función deimpartir justicia, el derecho no puede permanecer al margen de la geopolítica y de lasrelaciones internacionales, así como éstas no pueden permanecer ajenas al derecho. Tanto lapolítica nacional – al concebir los objetivos nacionales -, como la estrategia nacional – al fijarlas acciones para alcanzarlos -, deben seguir fielmente el orden constitucional del EstadoDemocrático de Derecho, dentro de un orden jurídico internacional de naciones civilizadas.Por lo tanto, es deber del estadista brasileño adquirir una visión prospectiva de largo plazo parasaber “jugar el juego estratégico” dentro de los dictámenes del orden jurídico nacional einternacional. De la misma forma, es deber del constitucionalista patrio saber reinterpretar laConstitución a la luz de los principios geopolíticos que informan a la sociedad internacionalpost-bipolar. La comprensión del panorama geoestratégico mundial forma parte del rol defactores que permean la interpretación constitucional, siendo incluso su elemento nuclear en elrechazo de toda y cualquier modalidad de subordinación a los centros mundiales de poder. Esdentro de este marco complejo que surge el concepto de geoderecho, como una rama científicadestinada a examinar las interconexiones entre el derecho y la geopolítica.En esencia, el geoderecho busca incorporar variables extra-jurídicas hasta entonces noconsideradas en el estudio constitucional, dentro de una simbiosis conceptual que ansíacomprender las razones geopolíticas que influencian las modificaciones de la Constitución en elmundo del desarrollo. De la misma forma, el geoderecho busca evaluar si la Constitución y laEstrategia Nacional, están en consonancia con los objetivos fundamentales fijados por la propiaConstitución, dentro de una idea material de constitucionalismo programático que proyectafines y programas a ser alcanzados en el futuro. Se busca, aquí, la comprensión de laConstitución en su totalidad, incluida su dimensión neojurídica que engloba las ideologías y losfactores geopolíticos que se entrelazan en el mundo real de las relaciones internacionales. Apesar de ser inédito en el campo académico, el geoderecho siempre existió, por lo menos ensu pretensión de examinar las relaciones entre la Constitución y las fuerzas políticas del Estadoy entre Estados. En este aspecto, es precisa la lección Hans Meter Schneider, incorporada por
  2. 2. Gilberto Bercovici, cuando afirma que la Constitución es fundamentalmente derecho político:de, sobre y para lo político.En fin, el geoderecho tiene el objetivo de debatir el papel de la Constitución y sus relacionescon la geopolítica dentro de un amplio marco que engloba no sólo la manifestación del poderconstituyente originario, en ocasión de la instauración de la Constitución, sino, sobre todo, enlos momentos siguientes de actualización del Estado. Dicha actualización es hecha a través deenmiendas constitucionales y de leyes infra-constitucionales y bajo los influjos de unadeterminada política constitucional, pasible de sufrir interferencia externa. Esta es la razón porla cual vamos inicialmente a investigar las relaciones complejas entre la geopolítica y laConstitución, en estos tiempos de Estado Post-Moderno. En seguida, se pretendenexaminar las estrategias norteamericanas y sus reflejos en la construcción del ordeninternacional para, finalmente, intentar engendrar algunos elementos teóricos capaces deinformar acerca de la creación de un geoderecho genuinamente nacional, sin sumisión a loscentros mundiales de poder y, en especial, a los Estados Unidos. Entendemos que, en elcambio del siglo XX para el siglo XXI, un geoderecho regulando y siendo regulado por unageopolítica subordinada, será el gran agorero de tiempos sombríos para nuestro País.1) Constitución y geopolítica en tiempos de estatalidad post-modernaEn este segmento temático se pretenden examinar las principales características quecircunscriben el llamado Estado Post-Social o Estado Post-Moderno, un ciclo estatal que surgea partir del colapso soviético y que todavía se encuentra en plena evolución. A pesar de eso, nose puede negar que el paradigma post-moderno viene apuntando hacia la eliminación delEstado Social (Welfare State), patrocinada por la ola neoliberal. En rigor, por detrás de estatendencia se encuentra el poder de las empresas transnacionales y su consectario más nocivo,sea cual sea, el vaciamiento axiológico de la Constitución que pone en riesgo todo un elencode valores y conquistas de la sociedad moderna. Se propugna por medio del orden neoliberal lareducción de la Constitución a estructuras negativas y de mero procedimiento de limitación delpoder del Estado, quitándole la fuerza normativa tan arduamente conquistada, al mismo tiempoque se intenta anular su papel transformador y emancipador que fija tareas, programas y finespara el Estado y para la sociedad. Como bien observa Lindaren Alves, se transfiere a lainiciativa privada y a las organizaciones de la sociedad civil, la responsabilidad por laadministración de lo social. Estas, no obstante, funcionan apenas a escala de sus medios y desu humanitarismo. Se abandona, así, la concepción de los derechos económico-sociales. Eneste sentido, observé con agudeza de espíritu, que la geopolítica neoliberal proyecta sobre lasConstituciones del mundo en desarrollo, la neutralización de la concepción de los derechoseconómico-sociales (segunda dimensión de derechos) a través de un fenómeno capital queaquí designamos como la constitucionalización de la geopolítica neoliberal.El tema es complejo, pero, no puede dejar de ser enfrentado por el estratega/jurista del sigloXXI que, para develar el nuevo estadio epistemológico del Estado Post-Moderno, necesitacomprender la intrincada conexión entre el derecho y la geopolítica. En sintonía con el italianoNatalino Irti, uno de los grandes jurisconsultos de la actualidad, se defiende la tesis de que lanueva geopolítica mundial – impulsada por la economía y la tecnología – no desconoce lamáxima de que el territorio establece la medida de la autoridad jurídica del Estado y que, poreso mismo, es fundamental saber explotar la dimensión espacial del derecho.Es la idea de spatium terminatuim, vale decir, lugar de política y derecho, aislado e identificadopor los límites de la jurisdicción constitucional del Estado territorial y que, en gran medida, seaproxima al concepto de lebensraum, en tanto espacio vital y objeto principal de la geopolíticaclásica de autores de renombre, ej.: Haushofer, Mackinder, Spykman, Mahan y muchos otros.Sucede que, en la era del Estado Post-Moderno, el poder de las empresas transnacionales yde la tecno-economía no conoce límites, no tiene patria, se expande hacia cualquier lugar. Sonfuerzas ilimitadas (…) y que, juntas, conjuntas y aliadas, generan (…) un espacio artificial sinlímites, donde la voluntad de lucro, desenraizada y sin territorio, se expresa más allá de losEstados y más allá del derecho de los Estados.Es de una claridad meridiana, por lo tanto, la fragmentación jurídica de la geopolítica y de latecno-economía que debilita las Constituciones dirigentes del mundo en desarrollo y hace
  3. 3. renacer de las cenizas el fénix constitucional de arquetipo neoliberal. La racionalidadgeopolítica quebranta aquella visión clásica keynesiana de la impenetrabilidad del ordenjurídico estatal, o sea, el territorio del Estado ya no es más símbolo de lebensraum, de espaciovital de delimitación de las fronteras entre Estados nacionales. En tiempos de estatalidad post-moderna, el nuevo concepto de lebensraum, ya no se une más a la conquista de los territorios,y sí, a la conquista de mercados y mentes (masificación por medio de estructuras eficaces demarketing).La apertura mundial del comercio, comandada por intereses globales de agentes infra-estatales, se desplaza hacia la centralidad de las relaciones post-modernas. Es en este sentidoque Ignacio Ramonet pone al desnudo la idea de civilización del caos de los nuevos señoresdel mundo (conglomerados financieros e industriales privados), del planeta saqueado(destrucción sistémica del ambiente), de las metamorfosis del poder y sus formas negociadas,reticulares y horizontales (prensa, grupos de presión y organizaciones no-gubernamentales),del choque de las nuevas tecnologías (hombro con hombro con el choque de civilizaciones delas guerras étnicas) y, todo esto, contribuyendo a arrojar sobre esta sociedad occidental post-moderna un mal olor de remordimiento y algo parecido al sentimiento de náuseas.Infelizmente, esta es la compilación que se hace del marco post-moderno. Es imperiosoreconocer que la post-modernidad estatal trae hasta ahora una perspectiva sombría deagravamiento del ciclo de la periferia, de empobrecimiento estatal, de desamparo de hipo-suficientes (capas más pobres del tejido social). En este contexto, es preciso adquirir unasensibilidad académica esmerada para comprender el fenómeno de la constitucionalización dela geopolítica y la necesidad de creación de un geoderecho, verdaderamente autónomo conrelación a los centros mundiales de poder, los grandes depositarios de las fuerzas de des-limitación (tecnología y economía). Por todo eso es que se tiene la impresión de que ellegislador patrio no comprende bien la compleja matriz de impactos cruzados, que circunscribelas relaciones entre el centro y la periferia del sistema mundial.Nuestras Constituciones y leyes son modificadas sin ninguna relación con un posible proyectonacional de desarrollo, al revés, lo que primará es la estrategia de las grandes potencias,caracterizándose aquello que Natalino Irti denomina “mercado de ordenamientos jurídicos”, osea, las empresas transnacionales – amparadas por sus respectivos Estados nacionales –tienen a su entera disposición un verdadero mercado de Constituciones y eligen aquella que lesresulte más ventajosa y conveniente.Y más grave aún es percibir que esta idea-fuerza de un mercado de Constituciones no surgede la nada, muy por el contrario, es una decisión política fundamental del Estado tomada por elpoder legislativo. Cuanto mayor es la falta de visión estratégica de este segmento de lasociedad, mayor será la intensidad de los daños sufridos por los ciudadanos comunes. En fin,el resultado de este constitucionalismo condescendiente en demasía, estructurado a partir derelaciones verticales de poder, es melancólico y fue muy bien captado por aquella imagentraída a cuenta por el maestro Celso Mello cuando alerta que los gastos en perfumes o enhelados en los Estados Unidos y en Europa, serían suficientes para atender las necesidadessanitarias y nutricionales de todo el mundo subdesarrollado. Igualmente fuerte, es el registro deque las personas son más ricas que los Estados nacionales. Todo eso refleja el fenómeno de laconstitucionalización de la geopolítica, dentro de una globalización neodarwinista que no hacemás que aumentar las capas de sub-proletarios en la periferia del sistema mundial. En fin, hayque comprender que “Poder hegemónico” y “modificaciones constitucionales comandadas” sontemas que circunscriben al Estado Post-Moderno.En consecuencia, es imperioso engendrar un modelo de Estado Post-Moderno capaz decalcular la influencia de las grandes estrategias de los centros mundiales de poder y que tengauna magnitud científica suficiente para garantizar el núcleo esencial de la dignidad del serhumano. Conviene no embarcarse en la ola de la eliminación del Estado nacional y, enespecial, del Welfare State.Es por eso que se juzga inaplazable concebir el modelo ideal de Estado Post-Moderno a partirde la reconfiguración del Estado Social, sin, entre tanto, renegar de las virtudes del EstadoLiberal. Ahí está la piedra angular de la construcción del Estado Post-Moderno: una propuesta
  4. 4. de modelo estatal que mantenga algún control sobre la economía privada, pero que, sinembargo, sea limitado en sus excesos intervencionistas.En este diapasón, el geoderecho brasileño tiene la misión de idealizar un nuevo paradigmaconstitucional de estatismo positivo atenuado, que armonice, por un lado, el binomio libreiniciativa – expansión mundial del comercio y, por otro, el trinomio dignidad del ser humano –desarrollo nacional – justicia social. Y más: la confluencia de los valores liberales (libre iniciativay estatismo) debe constituirse a partir de la garantía del núcleo esencial de la dignidad humana,que fija las condiciones materiales mínimas hacia el ejercicio pleno de la ciudadanía y de losderechos civiles y políticos. La figura que sigue sintetiza dicha idea.Por eso, no pueden aceptarse más, sin una visión crítica, las construcciones teóricasextranjeras muy bien delineadas y sistematizadas por autores de renombre, que no hacen otracosa que agravar el ciclo de la periferia en nuestra Región geopolítica. ¿De qué sirvevanagloriarse de la fuerza normativa de la Constitución, bajo la égida de una pujantedemocracia, cuando se constata la ineptitud del País para concebir una estrategia nacional quegarantice efectivamente los derechos fundamentales mínimos del ciudadano común, el núcleoesencial de la dignidad humana?Es por esto que debe existir consonancia entre la Constitución y la Estrategia Nacional; no seadmite más aquella vetusta imagen de soledad constitucional. Por el contrario, urge alestratega brasileño superar el abismo científico que nos separa de los países desarrollados, enespecial de los Estados Unidos, cuya Estrategia Nacional tiene el poder de moldear el ordeninternacional. Repítase, por ser fundamental: la estrategia de un único Estado nacionaldirigiendo y comandando el orden internacional y, lo que es peor: muchas veces ni siquiera lapropia sociedad internacional se da cuenta de esto.En efecto, el estudioso de las relaciones internacionales tiene la obligación de develar laintrincada tesitura estratégica estadounidense, que proyecta hacia el mundo una imagenretórica de valores democráticos que no se corresponde con su práctica en la vida real.Es por todo esto que – en el próximo segmento temático – no habrá otro camino sino el detrillar la larga evolución del pensamiento norteamericano, desde la Geoestrategia de laContención del orden bipolar, pasando por la Estrategia del Compromiso y de la Ampliación deClinton (National Security Strategy of Engagement and Enlargement) hasta llegar finalmente ala tan controvertida Doctrina Bush y su tentativa de imposición de la Pax Americana. Así sepretende demostrar que dichos modelos estadounidenses trascienden el objetivo de su simple
  5. 5. nacionalidad e invaden la territorialidad de los países del resto del mundo, siendo correctoincluso afirmar que, evaluar la coyuntura internacional, no deja de significar analizar lasestrategias de seguridad nacional de los Estados Unidos de América, tal es, en esencia, lagénesis de su construcción.2) Las estrategias norteamericanas y la construcción del orden internacionalEste segmento temático fue elaborado con la expectativa de plantear una visión crítica de lasestrategias de seguridad nacional de la mayor potencia económico-militar del planeta, con elobjetivo de comprender el significado, organizarlas sistemáticamente y, finalmente, señalar lasteorías geopolíticas que les sirven de sustento.Las grandes estrategias norteamericanas, solamente pasaron a regir las relacionesinternacionales, luego de la superación histórica del orden internacional euro-céntrico, lo quesucede efectivamente al final de la Segunda Guerra Mundial. Anteriormente regía el ordenimpuesto por las potencias europeas, en especial el Reino Unido, Francia y Alemania y cuyatrayectoria de evolución comienza con la Paz de Westfalia de 1648 (formación de la sociedadinternacional), pasa por el Congreso de Viena de 1815 (fin de las guerras napoleónicas) y porel Tratado de Versalles de 1919 (formación de la Liga de las Naciones), hasta que, finalmente,se alcanza el fin de la Segunda Gran Guerra Mundial, evento que sella definitivamente elcolapso del mundo euro-céntrico y la creación de la Organización de las Naciones Unidas.La figura que sigue, tiene el don de brindar una visión panorámica del perfil de la evolución delas estrategias norteamericanas, desde el fin del mundo euro-céntrico hasta nuestros días, osea, desde la Geoestrategia de la Contención, en vigor durante toda la Guerra Fría, pasandopor la Estrategia del Engagement and Enlargement., engendrada por Bill Clinton a comienzosde los años 90 y desarrollada a partir de la ruptura del Imperio soviético, hasta que, finalmente,se llega a la Doctrina Bush, configuración estratégica post-11 de Septiembre y cuya líneadominante es la imposición de la llamada Pax Americana, entendida aquí como unipolarismogeopolítico global.La Geoestrategia de la Contención fue utilizada por más de cuatro décadas para combatir elexpansionismo soviético y en sus albores, más precisamente en las Conferencias de Yalta y dePostdam de 1945, los constructores de la estrategia norteamericana estaban divididos conrelación a la política internacional de la Unión Soviética (respeto a la división del mundo hechaen Yalta y Postdam, o un proyecto de expansión comunista?). Fue en ese ambiente de dudasque se tornó notoria la visión prospectiva de George F. Kennan, primer estratega en percibirque la URSS no era simplemente un aliado difícil en las negociaciones de la post-Guerra, sino,
  6. 6. por el contrario, era, incuestionablemente, el principal opositor geopolítico de los EstadosUnidos en el contexto mundial que surgía. Comenzaba así la Guerra Fría, teniéndose, por unlado, la expansión soviética de inspiración mackinderiana y, por otro, la contenciónnorteamericana bajo influencia spykmaniana.La expansión soviética se moldeó en la teoría del poder terrestre de Mackinder, cuyo ejecentral era la progresiva conquista de la Isla-Mundo a partir del Corazón de la Tierra (Eurasia).Ya la reacción norteamericana vino a través de la Geostrategia de la Contención, cuyo nombreoriginal es Kennan’s Containment Strategy. Con rigor académico, para comprender talestrategia, es necesario, antes, comprender su base teórica: la teoría de las fimbrias.Idealizada por Nicholas Spykman, la teoría de las fimbrias fue una de las más importantesconcepciones geopolíticas clásicas y sostenía que lo realmente importante era la ocupación delas orillas o fimbrias de la Isla Mundial, esto es el llamado Rimland. El control del Rimland,evitaba la expansión de la potencia central, aislándola en el Corazón de la Tierra e impidiéndolealcanzar la Isla del Mundo.Basado en estos principios spykmanianos, el estratega estadounidense enseguida percibió quebastaba aislar a la Unión Soviética en el centro del Heartland, mediante la fijación de tresgrandes alianzas internacionales, a saber: a) para la defensa de Europa Occidental, se formó laOrganización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); b) para proteger las regiones del OrienteMedio y de Asia Central, se creó la Organización del Tratado del Centro (OTCEN); y,finalmente, c) para neutralizar la proyección comunista sobre el continente asiático, seconstituyó la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (OTASE).De todo esto se desprende, por lo tanto, la alta capacidad de articulación estratégica de losEstados Unidos, fruto del trabajo de una elite sofisticada, cuya habilidad para disimularintereses propios no tiene respuesta. Es necesaria mucha sensibilidad estratégica para nodejarse seducir por el american way de hacer política internacional. Son innumerables losejemplos de países que se dejaron envolver por esta alta capacidad estratégicaestadounidense de exportar sus amenazas hacia los aliados, que van a manejarse en laescena internacional pensando en cuidarse de sus auténticos intereses geoestratégicos.Incluso Brasil, es siempre un buen ejemplo de víctima de esta alta capacidad estratégicaestadounidense de exportar sus amenazas hacia sus aliados que se van a mover en la escenainternacional pensando cuidarse de sus auténticos intereses geoestratégicos.En este sentido, el estudioso de la Geoestrategia de la Contención, tiene el deber académicode señalar otro punto capital de observación y que era la inconveniencia estratégica de apoyarregímenes democráticos en el contexto latinoamericano. En términos simples, el uso de lademocracia como vector estratégico de combate al comunismo fue debilitado en AméricaLatina por el propio estratega norteamericano, o sea, para contener el avance soviético ennuestra Región geopolítica, los Estados Unidos estimularon la formación de gobiernos militaresfuertes, en detrimento de los propios valores democráticos. Bajo la óptica estadounidense, estaera la forma más eficaz de evitar el avance comunista en el contexto latinoamericano. Enefecto, era la propia letra de la Geoestrategia de la Contención que revelaba la tendencia deapoyar los regímenes militares en América Latina. Estaba escrito textualmente, no era nisiquiera necesario disimularlo. En el marco geopolítico de la Contención, dichos regímeneseran importantes instrumentos al servicio de los intereses norteamericanos. Resta sondear sifue o no coincidencia la realidad que se vivenció en toda esta Región. En verdad, toda AméricaLatina optó por trayectorias estratégicas de gobiernos militares que enfrentaban mejor laamenaza comunista. Se deja para la reflexión del lector un examen concreto de la realidad, sila opción estratégica adoptada por América Latina y, en especial, por América del Sur, atendióa sus propios intereses o, por el contrario, si fue apenas la concreción de una estrategia que leera externa y emanada de los Estados Unidos de América del Norte.Una vez analizadas las relaciones geopolíticas bipolares, vamos, inmediatamente a investigarla National Security Strategy of Engagement and Enlargement, modelo que se consolidóincluso durante el primer gobierno Clinton. Así, se puede comenzar diciendo que la caída delmuro de Berlín evidenció inmediatamente la inconveniencia de la Geoestrategia de laContención y por consiguiente, hizo que surgiese un nuevo paradigma de seguridad nacional.En este sentido, las nuevas variables del mundo post-Guerra Fría exigieron una revitalizadora
  7. 7. revisión de principios estratégicos, cuya integración culminó en la formulación de un modelodirigido hacia la apertura mundial del comercio. Así, las vigas maestras de la nueva estrategia,fueron construidas a partir de la primacía de la dimensión económica y de la reducción de losgastos militares, por lo tanto, totalmente diferente de aquella que sería adoptada por susucesor, el presidente George W. Bush, cuya opción sería de cuño militarista. Es a partir deeste tipo de lectura que se comprende mejor el cambio de postura internacional delmultilateralismo disimulado de Clinton hacia el unipolarismo declarado de Bush, al mismotiempo que se entiende, con mayor claridad, el pasaje del mundo político estratégico de laGuerra Fría hacia el universo económico-comercial de la era post-bipolar.En efecto, la nueva estrategia desplazó hacia la centralidad de la política externanorteamericana la perspectiva neoliberal, en detrimento de una visión ideológico-militarista quepredominaba en el período que le antecedía. Realmente, no hay como negar la afirmativa deque la política internacional de Clinton inauguró la era del mercado-centrismo, un mundoesencialmente económico-comercial, impulsado por la apertura de mercados globales y por lalibre iniciativa. Es la ola neoliberal que está siendo exportada con la fuerza del “pensamientoúnico” y con el prestigio del triunfo del capitalismo sobre el comunismo. No fue sin razón, por lotanto, que la economía norteamericana alcanzó su apogeo durante la vigencia del Engagementand Enlargement.Concebida con la esperanza de simbolizar el mojón cero de un nuevo recomienzo, de unanueva historia escrita a partir de la victoria del capitalismo, la estrategia de Clinton sobreestimóla dimensión económica, sin tener en cuenta la realidad internacional subyacente, cuyo ejegiraba en torno al choque de civilizaciones, tal cual fue formulado por Samuel Huntington. Y asíes que los atentados terroristas a los símbolos del Poder Nacional norteamericano, van aalterar drásticamente el marco estratégico hasta entonces vigente. Además, la gran crítica quese hace hoy en día al modelo estratégico de Clinton, recae exactamente en esta creencia suya,exacerbada en la supremacía de la dimensión económica, dentro de la matriz de seguridadnacional de los Estados Unidos. Y el hecho es que, la caída de las torres gemelas, va aestablecer nuevos imperativos de seguridad nacional para los Estados Unidos, imprimiéndolesuna nueva imagen volcada hacia la Guerra contra el Terror. Es en este diapasón que laDoctrina Bush hace retornar la primacía de la dimensión militar al plano más amplio de laseguridad nacional.En suma, si, por un lado la caída del muro de Berlín revocó la Geoestrategia de la Contención einstauró el modelo del Engagement and Enlargement, por otro, la caída de las torres gemelasinvalidó la estrategia económica de Clinton e inauguró la tan controvertida Doctrina Bush, erade fuerza y de pax americana. En efecto, la configuración estratégica post-11 de Septiembre,optó, sin preocuparse demasiado por el resto del mundo, por un escenario internacionalunipolar, en el cual los intereses norteamericanos serán colocados en un primer plano,desestimando las tendencias contemporáneas al multilateralismo de objetivo global de lasociedad internacional post-bipolar. He aquí plenamente justificados, bajo la perspectivaestadounidense, los conceptos de ataque preventivo y proteccionismo comercial sin disfraz.En verdad, con la debida agudeza de espíritu, es posible identificar, antes incluso del fatídico11 de Septiembre de 2001, señales previas de unipolaridad dentro de la obra estratégica deGeorge W. Bush, tales como:a) La reedición del proyecto “Guerra en las Estrellas”, escudo de defensa anti-misil, que habíasido archivado durante el gobierno Clinton;b) El abandono de la concepción estratégica de la “Fuerza en Reducción” (Shrinking Force), enla cual se preveía la reducción de aproximadamente el 35% de los gastos militares para lasdécadas siguientes, tal cual estaba estipulado en la revisión estratégica de 1993 del entoncesSecretario de Defensa Les Aspin;c) La negativa de adherir al consenso de los nuevos imperativos internacionales deconservación del medio ambiente, engendrados en la Convención de Kyoto;d) El no reconocimiento de aplicabilidad a las fuerzas militares estadounidenses de las normasy principios jurídicos que involucraban la formación del Tribunal Penal Internacional (TPI);e) El abandono de la Conferencia anti-racismo y, finalmente,
  8. 8. f) La denuncia del importante Tratado Anti-Balistic Missile Treaty (ABM) de reducción de lasarmas nucleares con Rusia, denuncia ésta necesaria para la reconquista de la construcción delSistema de Defensa Estratégica Anti-misil (Reedición de la Guerra de las Estrellas).En fin, la estrategia de Bush ya presentaba, desde el comienzo, indicios unilateralistas, de ahíla fuerte crítica que viene recibiendo de la sociedad internacional, ya sea por la interrupción queprovoca en el proceso de consolidación del multilateralismo de alcance global, ya sea por elmenoscabo que muestra frente a los demás Estados nacionales y, en especial, al DerechoInternacional Público (debilitamiento del papel de las Naciones Unidas).3) Elementos teóricos de un geoderecho genuinamente brasileño en el siglo XXIDentro de un contexto mundial globalizado, la proyección de un país en el concierto de lasnaciones, es función de su estrategia de inserción internacional. En este sentido, es deber delestratega patrio trazar las líneas dominantes de la política internacional del país. No obstanteello, se verifica que Brasil en las últimas décadas viene demostrando ser incapaz de engendrarun proyecto nacional de desarrollo, que contemple nuestras reales posibilidades de inserciónautónoma en el escenario internacional.Nuestra Carta Magna preconiza, en su artículo cuarto, la búsqueda de la formación de unacomunidad latinoamericana de naciones. No deja de ser una orientación geopolítica importantepara la política externa brasileña. Sin embargo, es bueno ver que la integraciónlatinoamericana, más allá de que sea el mejor camino a recorrer, es de difícil ejecución. Méxicoya se encuentra irremediablemente vinculado a los Estados Unidos; los países del Caribe y deAmérica Central también están más cerca estratégicamente de los Estados Unidos que decualquier país sudamericano, en fin, una integración de esta índole, sería prácticamenteimposible, por lo menos en el período de corto o mediano plazo. Siendo así, se visualiza comola mejor solución para la geopolítica brasileña en estos albores de la post-modernidad, lareducción de nuestro espacio vital hacia el sub-continente sudamericano.Es este indudablemente nuestro verdadero lebensraum, nuestro espacio efectivo vital. Siendoasí, se percibe que la integración sudamericana debe ser el punto de partida de todo proyectobrasileño de inserción internacional. Dicho de otra manera, la construcción de un modelogeopolítico brasileño debe partir del fortalecimiento de América del Sur, como paso inicial de unproyecto de inserción internacional mucho más amplio y que abarque también las relacionescon los centros mundiales de poder, con África y, finalmente, con Asia.Siendo así, se defiende la tesis de que el estratega patrio tiene el desafío de edificar laintegración de la llamada tríada sudamericana, compuesta por los tres grandes conjuntosgeopolíticos de nuestro sub-continente (Arco Amazónico, Pacto Andino y Cono Sur). He aquí laprimera etapa de una concepción geopolítica genuinamente brasileña. Inmediatamente, sedeben entonces configurar los tres grandes frentes externos: el primero enfocado hacia loscentros mundiales de poder (Estados Unidos, Europa y Japón), el segundo, denominado frenteatlántico, arrastrado a la proyección brasileña sobre África y sobre el Atlántico Sur, finalmente,el tercero, denominado frente sur-sur y que abarca principalmente la interconexión IBAS-MERCOSUR. La figura que sigue sintetiza esta posible concepción geopolítica multipolar.
  9. 9. En efecto, la integración del llamado triángulo geopolítico sudamericano, es el mejor proyectode integración de América del Sur. Bajo los pronósticos de un benigno liderazgo brasileño, laintegración de estos grandes conjuntos geopolíticos puede concretarse a partir de laexplotación de sus vocaciones naturales y estar pautada por el carácter de inter-complementariedad sub-Regional. Por otro lado, con relación a los centros mundiales de poder,nuestra estrategia debe ser la de mantener una posición firme y de cooperación, aunque, sinobsecuencia y prestando una especial atención al tema de los subsidios agrícolas, por parte delos Estados Unidos, Europa y Japón que, indudablemente, perjudica nuestras exportaciones eneste sector.Con relación al frente atlántico, es importante destacar la aproximación con el continente apartir de la revolución del bio-diesel y de otras inversiones brasileñas ligadas a la construccióncivil. Finalmente, el frente sur-sur puede abrir amplias perspectivas de integración trilateralabarcando a los países del MERCOSUR, de África del Sur y de la India, formándose, por lotanto, una gran zona de libre comercio en el hemisferio sur.Por todo lo expresado podemos ver, por consiguiente, la importancia de que el estratega patriosistematice la inserción internacional de Brasil. Sin una visión amplia, no será posible moldearel sistema de fuerzas geopolíticas sudamericanas en una única dirección. No hay otro camino arecorrer a no ser el de buscar la integración del triángulo geopolítico sudamericano. En efecto,la interconexión del frente amazónico, andino y platino, es una concepción con una magnitudgeopolítica capaz de enfrentar la influencia de los centros mundiales de poder, tornándose labase de un gran proyecto de inserción internacional de América del Sur como un todo.Conclusión:El presente trabajo procuró ab initio usque ad mais analizar las interferencias mutuas entre lageopolítica y el derecho. Así, en un primer momento se investigó el fenómeno académicamenteoculto en Brasil y que es la constitucionalización de la geopolítica. En este sentido, se verificóque el derecho constitucional vive una de las fases más delicadas de su evolución,principalmente en países del mundo periférico, donde se constata con mayor intensidad elfenómeno de la constitucionalización de principios de orden político liberal en su afán deneutralizar axiológicamente la Constitución, restándole la fuerza normativa, tan arduamenteconquistada.Así, se intentó demostrar que la falta de una Estrategia Nacional de largo plazo impide, por víarefleja, que la Constitución cumpla efectivamente su papel de asegurar los derechosfundamentales mínimos para todo y cualquier ciudadano brasileño. Como bien alertó Bercovici,sin un Estado fuerte, podemos incluir lo que queramos en la Constitución, que no sucederánada en términos de efectividad de los derechos fundamentales.
  10. 10. En estos tiempos de post-modernidad, se vive la angustia de la desaparición del welfarismo y,en consecuencia, el abandono de los excluidos a su propia suerte. Es por eso que el legisladorpatrio tiene la misión de actualizar el Estado brasileño mediante la fijación de enmiendasconstitucionales que valoricen el concepto de un Estado Post-Moderno que pueda – al mismotiempo – conciliar los valores liberales de la libre iniciativa y de la apertura del comercio, con losvalores de la social democracia dirigidos hacia la justicia social y a la dignidad del ser humano,garantizándose, a partir de ahí, el núcleo esencial de los derechos del ciudadano común.Acostado en una espléndida cuna, el gigante brasileño se somete a presiones externas quesólo hacen que se agrave la exclusión social de nuestro País. Urge, pues, a Brasil, alejar lapostura geopolítica sumisa y recuperar el tiempo perdido, asumiendo una concepcióngeopolítica avanzada, cuyo punto de partida – y no de llegada – sea la unión de la tríadasudamericana y sus principales bloques geopolíticos (arco amazónico, pacto andino y conosur). A partir de ahí será más fácil engendrar las otras tres grandes iniciativas extra-bloquerepresentadas por los frentes norte (centros mundiales de poder), atlántico (África y AtlánticoSur) y sur-sur (MERCOSUR-IBAS, MERCOSUR-mundo árabe-islámico y BRIC). En suma, laevolución del derecho constitucional en Brasil, precisa tener en cuenta estas variablesgeopolíticas de forma de fijar defensas jurídicas eficaces contra los centros mundiales depoder, cuyos intereses se proyectan sobre nuestro constitucionalismo, debiendo recordar aquí,una vez más, la lección magistral de Natalino Irti acerca del mercado de ordenamientosjurídicos en el mundo en desarrollo. En esta instancia, importa ganar una visión superior de quela Constitución tiene la función de moldear la vida nacional, y, no, sólo regularla.Es por todo eso que se cree que el derecho constitucional post-moderno no puede quedaralejado de la realidad internacional que lo circunscribe, sin que le sea endilgado cualquier papelde control en la protección de los derechos fundamentales y en la actuación del Estadodesarrollista en el dominio económico. Bajo la óptica del geoderecho, el significado de laConstitución no se agota en la mera perspectiva de ser la norma jurídica superior del Estado,desprovista de todo contenido ético-social, como quiere además el orden político neoliberal. Alrevés, la Constitución es dinámica y abierta y debe servir de fundamento material para laelaboración de las políticas públicas dentro del Estado Constitucional de Derecho. Debecomprenderse que la Constitución y la Estrategia Nacional – en cuanto definidora de laspolíticas públicas – son dos caras de una misma moneda.Más aún: inspirado en Rui Barbosa, se podría decir que: cuando la escuela de Chicago en lasfinanzas se une a la escuela de Friedrich August von Hayek en la teoría económica, puedenestar seguros de que se les imprimió, entre los pueblos del mundo periférico, una herenciaincomparable de exclusión social.Con estas consideraciones, se finaliza este trabajo académico, destacándose que, en la eradel geoderecho, la estrategia nacional y el derecho constitucional deben estar hombrocon hombro en la garantía de los derechos fundamentales del ciudadano común y en ladefensa de la soberanía estatal; definitivamente, no conviene embarcarse en la ola de ladesintegración del Estado nacional, que la matriz neoliberal intenta exportar con la fuerza deltriunfo capitalista sobre el socialismo a partir del colapso soviético. Es posible, sí, que seinaugure una nueva etapa de lectura moral y geopolítica de la Constitución haciendo valer másque nunca la expresión de Hans Meter Schneider de que la Constitución es un derecho político:de, sobre y para lo político.Autor: Guilherme Sandoval Góes Profesor de Derecho y Capitán de Mar y Guerra;Coordinador de la División de Asuntos Geopolíticos y de Relaciones Internacionales de laEscuela Superior de Guerra de Brasil.; Coordinador del Curso de Post-grado en DerechoConstitucional de la Universidad Estácio de Sá; Master y Doctorando en Derecho por laUniversidad del Estado de Río de Janeiro;MELLO, Celso D. de Albuquerque. Direito Constitucional Internacional. Rio de Janeiro:Renovar, 2000, p. 5.
  11. 11. Cf. BERCOVICI, Gilberto. Constituição e política: uma relação difícil. In: LuaNova, n. 61, 2004,p.10. Disponível em http://www.scielo.br/pdf/ln/n61/a02n61.pdf. Acesso em 20 de Outubro de2007. Nesse sentido de Constituição como direito político, o ilustre doutrinador pátrio mostraque o debate constitucional passa a travar-se entre aqueles que consideram a Constituição umsimples instrumento de governo, definidor de competências e regulador de procedimentos, e osque acreditam que a Constituição deve aspirar a transformar-se num plano global quedetermina tarefas, estabelece programas e define fins para o Estado e para a sociedade.BINENBOJM, Gustavo. A nova jurisdição constitucional brasileira. Legitimidade democrática einstrumentos de realização. 2 ª ed. revista e atualizada. Rio de Janeiro: Renovar, 2004, pp. 7/8.ALVES, J.A. Lindgren. A declaração dos direitos humanos na pós-modernidade. Revista No.,Rio de Janeiro. Disponível emhttp://www.dhnet.org.br/direitos/militantes/lindgrenalves/lindgren_100.html. Acesso em 20 deOutubro de 2007.IRTI, Natalino. Geodireito. Tradução de Alfredo Copetti Neto e André Karan Trindade.Conferência sobre biodireito e geodireito. Universidade de São Paulo, São Paulo, 2007, p.1.Cf. Geodireito, pp. 4/5.Para uma investigação científica importante acerca da nova ordem mundial após a queda domuro de Berlim e a perspectiva de um neo-hegemonismo norte-americano, sugere-se a leiturade RAMONET, Ignácio. A geopolítica do caos. Petrópolis, RJ: Vozes, 1998.Cf. Geopolítica do caos, pp. 7/12.Cf., ob.,cit.,p.6.As pessoas estão mais ricas que os Estados. As 15 pessoas mais ricas ultrapassam o PIB daÁfrica Subsaárica. (...) Para atender às necessidades sanitárias e nutricionais fundamentaiscustaria 12 bilhões de euros, isto é, o que os habitantes dos EUA e União Européia gastam porano em perfume e menos do que gastam em sorvete. (...) Cada uma das 100 principaisempresas globais vende mais do que exporta cada um dos 120 países mais pobres. As 23empresas mais importantes vendem mais que o Brasil. Elas controlam 70% do comérciomundial. Cf. Celso de Mello. Ob. cit. p. 57.E mais ainda: não é apenas a falta de visão estratégica do legislador que impede o avanço daproteção dos direitos constitucionais mínimos do cidadão comum, desafortunadamente, aacademia pátria também não consegue desvelar as interpenetrações entre direito, relaçõesinternacionais e geopolítica. Ou bem se estuda, nas escolas de altos estudos militares e noscentros de formação da diplomacia, a geopolítica e as relações internacionais dentro decadeiras isoladas, ou bem se estuda, nas escolas jurídicas do País, hermeticamente fechadoso direito internacional e o direito constitucional. O efeito disso tudo é inexorável: a criação deum edifício epistemológico brasileiro totalmente fragmentado, sem elo científico entre osdiversos segmentos do saber nacional.É nesse momento histórico que a hegemonia norte-americana deixa de ser implícita e, passa,efetivamente, a moldar as relações internacionais. É por isso que vamos em seguida examinara evolução do pensamento estratégico estadunidense, começando-se pela Geoestratégia daContenção que entra em vigor logo após o fim da Segunda Guerra Mundial. Antes porém,gostaríamos de fazer uma pequena digressão filosófica – na verdade um alerta - para ressaltarque as análises das estratégias norte-americanas devem ser feitas sob a ótica da natureza dopoder, tal qual formulada por Michel Foucault. Na visão deste renomado doutrinador, talnatureza se tematiza na polêmica noção de que o poder em si não existe, não é algo como apropriedade que se possui ou não, o que existe são relações ou práticas de poder, o quesignifica dizer que o poder é algo que se exerce, que se disputa, que se estimula. É, portanto,com este caráter relacional foucaultiano do poder que se deve ou pelo menos se deveriainterpretar as estratégias de Segurança Nacional dos EUA, na medida em que projetamestruturas de poder que buscam perpetuar a força hegemônica estadunidense dentro doconcerto das nações.
  12. 12. CLINTON, William. A national security strategy of engagement and enlargement. Washington,DC: White House Press, Feb, 1995.Tais conferências fizeram a divisão geopolítica do mundo. Pela Conferência de Yalta, na cidadeda Criméia, a área de influência da URSS foi limitada ao Leste europeu, enquanto que, naConferência de Potsdam, ocorreu a divisão da Alemanha (Berlim foi dividida em quatro zonasde influência: britânica, norte-americana, francesa e soviética). Ainda em Potsdam, a Coréia foirepartida entre os EUA e a URSS, ficando a Coréia do Sul sob controle norte-americano e aCoréia do Norte sob a influência soviética.O corolário da National Strategy of Engagement and Enlargement na América Latina foi o tãopropalado Consenso de Washington, engendrado pelos senhores da economia privada e queadentrou o cenário latino-americano sem encontrar maiores resistências, seja na academia,seja na esfera política. E assim é que o Consenso de Washington fixava uma plêiade depolíticas macroeconômicas, cujo objetivo era a reconstrução do Estado Mínimo pré-weimariano, valendo, destacar inter alia seus principais mandamentos: privatização deempresas estatais, flexibilização das leis trabalhistas, desregulamentação do controle estatalsobre remessa de lucros das empresas transnacionais, pagamento de juros da dívida públicagarantido por meio de acordos bilaterais com o Fundo Monetário Internacional, universalizaçãodas empresas de telecomunicações, empréstimo condicional em que o FMI estabelece pré-requisitos de políticas fiscal, cambial ou monetária a serem adotadas pelos países tomadoresdo financiamento, controle rigoroso do déficit público com o fito de não comprometer opagamento dos serviços da dívida, e, finalmente, elaboração de regras fixas para vencer, pordefinitivo, as já frágeis barreiras tarifárias aos produtos industrializados dos países da tríadeeconômica (Estados Unidos, União Européia e Japão). Cf. U.S. Defense Department.CLINTON, Willliam Administration.. A national security strategy of engagement andenlargement. Washington D.C. Press, Feb, 1996.Cf FUKUYAMA, Francis. O fim da história. Rio de Janeiro: Biblioteca do Exército, 1998 Para uma análise mais ampla do quadro de níveis de atrição entre civilizações, veja-se portodos HUNTINGTON, Samuel. O choque de civilizações e a recomposição da ordem mundial.Rio de Janeiro: Biblioteca do Exército, 1998 Para uma ampliação da análise dos impactos da geopolítica norte-americana no Brasil, v.GÓES, Guilherme Sandoval. A evolução do pensamento estratégico norte-americano a partirda fragmentação nuclear e seus reflexos no Brasil. In: Revista Marítima Brasileira. Rio deJaneiro, v.121,n.04/06,Abr./Jun.2002.Integração da Índia, Brasil e África do Sul, cujo Fórum de Diálogo acaba de ser realizado emPretória, nascendo a proposição de formar uma grande zona de livre comércio entre os paísesdo MERCOSUL, da África do Sul e da Índia. Para além dessa integração, a frente sul-sulengloba ainda a integração MERCOSUL – Mundo árabe-islâmico e o assim chamado BRIC(Brasil, Rússia, Índia e China).E assim é que no âmbito do Arco Amazônico, por exemplo, a postura brasileira deveriacaminhar no sentido de integrar os países da Região por intermédio de acordos multinacionaisde construções de hidrelétricas (setor onde o Brasil desponta como um grande competidorinternacional), valorização de redes pan-amazônicas de ciência&tecnologia e saúde (pesquisascientificas em torno da biodiversidade seriam priorizadas em todas as universidades dos paísesamazônicos, visando a agregar maior valor às suas descobertas e assegurando as patentessul-americanas, evitando, por conseguinte a fuga de recursos pela pirataria e tráfico ilegal deervas e sementes), intensificação do turismo ecológico (construção da infra-estruturanecessária ao seu desenvolvimento), etc. A questão indígena tem que se solucionada emtautocronia com a perspectiva de incrementar a exploração dos minerais nobres da Amazônia.Em suma, o conceito estratégico da FLORESTANIA, que alguns Estados brasileiros vêmdesenvolvendo deveria ser exportado a todos os demais países amazônicos. O zoneamentoecológico da Região possibilitaria engendrar melhores estratégias de aproveitamentoeconômico em âmbito continental. A integração da Comunidade Andina de Nações é bem maiscomplicada, mas nem por isto impossível. O ponto nodal do posicionamento geopolíticobrasileiro dentro da frente andina deve apontar para a mitigação da iniciativa norte-americana
  13. 13. em expandir o Plano Colômbia para os seus países lindeiros. Já o MERCOSUL éinquestionavelmente o principal fórum de integração sul-americana. As outras duas frentes, aamazônica e a andina, são complementares dentro do processo de inserção internacional daAmérica do Sul. Este é um rol meramente exemplificativo, com certeza muitas outras iniciativaspoderiam aqui ser elencadas, mas não há espaço para tanto, fica apenas a sinalização de umavibrante integração a partir destas três grandes frentes: amazônica, andina e platina.

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