Periódico-taller de los alumnos de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García
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En búsqueda de la paz
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El periódico Diálogos es una publicación bimestral de distribución gratuita, realizada por los alumnos de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con la coordinación del Departamento Editorial de la institución.

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  1. 1. Periódico-taller de los alumnos de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García Año 14, No. 70, NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2016 • OPINA • DIALOGA • PARTICIPA • CIUDADES escueladeperiodismocsgoficial @CarlosSeptienG www.septien.mx DE HOMBRE Y LOBO Pág. 4 Pág. 11 Democracia dictatorial Miguel Ángel Sosa Miguel Ávila, el Chiva que le dio identidad al himno americanista José Miguel Ávila En búsqueda de la paz Gerardo Llanos Resuenan los gritos. Las voces que toman el lugar de aquellas que han dejado de sonar, que han sido silenciadas. Rostros desconcertados, colores en lienzos textiles y otros que toman vida en consignas a flor de piel. Las venas abiertas de una nación herida, que se desangra a borbotones, personas que desaparecen a diario como productos fuera de mercado. Realidad que subraya el “esta vez fueron ellos, mañana puede ser cualquiera”. Dos años han pasado de aquella muestra de ira desatada en contra, nuevamente, de la juventud estudiantil. Son 43 los sueños truncados, 43 la cifra donde se detiene el conteo, 43 los pupitres que acumulan polvo en espera de quienes los hicieron vibrar. “Es inconcebible que en pleno siglo XXI sigan asesinando estudiantes”, comenta Julio, alumno de la UAM Xochi- milco, que acude por primera vez a una movilización de este tipo. Una mirada se pierde en el análisis del suceso sin que las micas de cristal ofusquen su percepción “son los estu- diantes los que pueden dar un giro a lo que estamos viviendo como sociedad… la globalidad y la modernización que a muchos pueblos han oprimido y marginado”. Continúa en la pág. 4 Continúa en la pág. 7 El centenario azulcrema se cumplió el pasado miércoles 12 de octubre, las Águilas del América llegaron a los 100 años de existencia y sus más fieles seguidores, seguramente, entonaron el himno americanista desde algún punto representativo, en honor a ese club que tantas emociones les ha regalado. Continúa en la pág. 16 Altar dedicado a José Luis Vázquez, director de la escuela (2006 - 2016) CULTURa Pág. 13
  2. 2. Directorio Diálogos • Noviembre - diciembre 2016 • 2 Diálogos es un periódico-taller de distribución gratuita realizado por los alumnos de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. El contenido es responsabilidad de sus autores y no refleja, necesariamente, el criterio de los editores. Se autoriza su reproducción total o parcial, siempre y cuando se identifiquen fuente y autor. Escuela de Periodismo Carlos Septién García Basilio Vadillo 43, Col. Tabacalera, Del. Cuauhtémoc, CP 06030, Ciudad de México. Teléfonos: 5510 4900, 01, 02 y 03; Fax: 5518 5565. e-mail: dialogos@septien.edu.mx www.septien.mx Discriminación positiva: ¿Por qué las leyes deben priorizar a las mujeres? Víctor Lara / Homo Neophytus A las acciones afirmativas se les conoce también como discrimina- ción positiva, pero al fin y al cabo son una forma de discriminación. ¿Entonces, por qué se implemen- tan?, ¿no se supone que la Consti- tución mexicana (Art. 4 2011) y los tratados internacionales1 prohíben las distinciones entre hombres y mujeres?, ¿esto es caminar hacia la igualdad?… ¡No manchen! “Tranqui”, aquí te damos la res- puesta: hay que recordar que en México las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los varones, y no, no es un discurso de victimización: las cifras y los hechos son claros cuando se habla de la disparidad en la realidad de ambos géneros (García 2016). La realidad de las mujeres en México puede ser tan dura como la cara que dan los feminicidios;2 o tan retadora, como el escaso ac- ceso a cargos de poder (ibídem). A nivel internacional, México se ubica en un índice medio en cuanto a equidad de género y de acuerdo con el Reporte Global de la Brecha de Género 2015,3 publi- cado por el Foro Económico Mun- dial (WEF, por sus siglas en inglés), nuestro país ocupa el lugar 71 de 145 países4 (ibídem). Este índice califica el desempe- ño de los países en cuatro grandes áreas: participación y oportunida- des económicas de las mujeres; acceso a educación —desde bási- ca a superior—; empoderamiento político y cuestiones de salud y supervivencia (ibídem). Así, surge una disyuntiva parti- cularmente para el Estado: ¿qué DIRECCIÓN GENERAL: Víctor Hugo Villalva DIRECCIÓN ACADÉMICA Y DIRECCIÓN DE SERVICIOS ESCOLARES: Enrique Mandujano DIRECCIÓN ADMINISTRATIVA: Arnoldo Meléndrez COORDINACIÓN DOCENTE DE POSGRADO: Estrella Velázquez PALABRA DIGITAL: Analletzin Díaz EDITORES CIUDADES: Scarlett Lindero CULTURA: Patricia Guardado y Miguel J. Crespo ECONOMÍA: Damián Corona OPCIÓN SOCIAL: Eridani Palestino e Itzel Castillo INTERNACIONAL: Érika Chávez DEPORTES: Alejandra Zúñiga y José María Miranda ESPECTÁCULOS: Jorge Sánchez CIENCIA Y TECNOLOGÍA: Salma Cerón y Denisse Torres MEDIOS: León Carrera DE HOMBRE Y LOBO: Alejandro Nájera y Eduardo Ramos FOTOGRAFÍA: Yesenia Orozco y Vanessa Moreno CORRECCIÓN: Estefania Ahumada, Marcia Chi, Alejandro Nájera y Eduardo Ramos DISEÑO: Rosario Ugalde, editorialseptien@gmail.com Edición noviembre - diciembre 2016 COORDINADORA EDITORIAL: CORRECCIÓN: Adriana Téllez Enrique Mandujano escueladeperiodismocsgoficial @CarlosSeptienG Opción social hacer con ese trato diferenciado que el mundo sigue haciendo y que sigue condicionando?, ¿quién accede a qué y quién vive cómo? (Esto es, que sigue condicionan- do quién goza de qué derechos). ¿Ignorarlo? ¿Prohibirlo? ¿Tratar de remediarlo activamente? La res- puesta que ha surgido, comentó Estefanía Vela Barba (2016) —y que ha sido incorporada al orden jurídico mexicano— es la de igno- rarlo, en ciertos casos, prohibirlo en otros (como la prohibición que tienen los empleadores de discri- minar en el empleo) y buscar acti- vamente remediarlo (como ocurre con las tan criticadas cuotas de género). Por eso, en el contexto de la no discriminación, hablar de tra- to preferencial para garantizar la igualdad resulta además de lógico, necesario y, hasta cierto punto, justificado (Bucio Mújica 2011, 9). De ahí la existencia de “medidas especiales de carácter temporal”, también llamadas de acción afir- mativa o de discriminación inver- sa, las cuales son normas jurídicas que tienen como fin combatir los procesos históricos de exclusión de ciertos grupos y garantizar su consideración igualitaria en la so- ciedad (Unidad de Igualdad de Género 2011). Las acciones afirmativas sólo pueden entenderse en el contexto de la discriminación, que, al estar basada en estereotipos y prejui- cios, define relaciones desiguales injustificadas, de modo que al- gunas personas o grupos pueden disfrutar de sus derechos mientras a otras les son negados (Bucio Mújica 2011, 9). Sucede que los hábitos que se derivan de esto reproducen rela- ciones jerárquicas fundamentadas en una cultura de ventajas para algunas personas, al tiempo que mantienen al margen del desa- rrollo y la justicia real a otras, con lo que la desigualdad se perpetúa incluso a través de generaciones. Por eso, para definir nuevas relaciones basadas en el recono- cimiento de la dignidad humana, es necesario que quienes han sido excluidos del acceso a derechos y oportunidades puedan acceder a ellos; con este fin, se deben aplicar medidas que les den trato prefe- rencial hasta que puedan disfrutar de sus derechos y realizar a pleni- tud sus planes legítimos de vida (ibídem). En una sociedad donde todas las personas pueden ejercer sus derechos en igualdad, la com- petencia por los bienes escasos debe iniciar desde el mismo punto de partida para todas las perso- nas, y el sentido de las acciones afirmativas se debe comprender en este contexto (ibídem). Por eso, para definir nuevas relaciones basadas en el recono- cimiento de la dignidad humana, es necesario que quienes han sido excluidos del acceso a derechos y oportunidades puedan acceder a ellos. Con este fin, se deben aplicar medidas que les den tra- to preferencial hasta que puedan disfrutar de sus derechos y realizar a plenitud sus planes legítimos de vida (ibídem). En una sociedad donde todas las personas pueden
  3. 3. Opción social • 3 • “Los medios de comunicación han funcionado como herramien- tas para desprestigiar el trabajo sexual”, declaró el periodista Leo- nardo Bastida Aguilar, durante la segunda edición del seminario Tra- bajo Sexual Francisco Gómez Jara. En el foro, organizado por Bri- gada Callejera Elisa Martínez, la Red Mexicana de Trabajo Sexual y la Agencia de Noticias Indepen- diente Noti-Calle, especialistas abordaron las principales proble- máticas que enfrentan las y los trabajadores sexuales en México. Marta Lamas, antropóloga y fe- minista, dijo que “las trabajadoras sexuales son las mejores aliadas contra la trata de personas”. Señaló que las autoridades ne- cesitan reformar la legislación res- pecto del trabajo sexual, ya que “existen contradicciones […] y nos encontramos en una lucha por un salario digno”. Krizna, trabajadora sexual, acu- só que tanto el gobierno como los medios de comunicación las crimi- nalizan y “en esencia, no buscan protección contra las verdaderas víctimas”. Los especialistas exigieron un ejercer sus derechos en igualdad, la competencia por los bienes es- casos debe iniciar desde el mismo punto de partida para todas las personas, y el sentido de las accio- nes afirmativas se debe compren- der en este contexto (ibídem). En las acciones afirmativas se abordan conceptos como pobre- za, igualdad de resultado e igual- dad de oportunidad en relación con las acciones afirmativas, pero también la función de éstas, por ejemplo, al establecer cuotas de género para cargos de elección popular y sus consecuencias con la libertad de voto y la democracia (ibid: 10). Además, […] se estu- dian las sentencias del Tribunal de Justicia Europeo, la discriminación contra las mujeres, por origen ét- nico y racial, hacia personas con discapacidad y migrantes (ibídem). Apoyándonos entonces en la afirmación aristotélica de “tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales”, la defensa de las acciones afirmativas descansa en el argumento de que el Estado está obligado no sólo a prohibir cualquier forma de discriminación ante la ley en un sentido formal, sino a remover los obstáculos que Dignificar el trabajo sexual Roselia Barragán cambio en la legislación y un tratamiento mediático que, según Lamas, con- tribuya a dignificar el “estigma que sólo llega en la calle”. Cabe señalar que gracias al empeño de Brigada Callejera, la licenciada Bárbara Zamora y el abogado Santos García del Bufete Tierra y Libertad, en 2013 se emitió una sentencia de juicio de amparo 212/201 en el que por primera vez en México se reconoce el trabajo de las y los trabajadores sexuales como no asalariados. Este amparo ahora los protege por la Cons- titución federal • Notas al pie 1 (Declaración Universal de los Derechos Humanos 1948). (Convención Americana de los Derechos Humanos o Pacto de San José 1969). (Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos 1966). (Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer 1979). 2 Primero fue Ciudad Juárez, en Chihuahua, donde la desaparición y el asesinato de mujeres fueron un asunto con relevancia internacional, desde la década de los 90 (ibídem). Hasta el año 2012 se tenían contabilizados aproximadamente 700 femi- nicidios en esa ciudad, y por tantos de ellos, México incluso ha sido conde- nado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la omisión de las autoridades para esclarecer los hechos y por no proteger a las mujeres de dicha violencia en su contra; tal fue el emblemático caso del asesinato de ocho mujeres en el Campo Algodonero. Recientemente, el Estado de México se ha convertido en el nuevo foco de atención sobre el tema de los feminicidios. En zonas como el municipio de Ecatepec, el asesinato de mujeres ha ido cobrando mayor relevancia y ha provocado protestas de varios grupos sociales. 3 La brecha de género es una medida estadística que muestra la distancia entre mujeres y hombres respecto de un mismo indicador. Se utiliza para reflejar la brecha existente entre los sexos respecto a las oportunidades de acceso y control de los recursos económicos, sociales, culturales y políticos. Su importancia estriba en comparar cuantitativamente a mujeres y hombres con características similares, como edad, ocupación, ingreso, escolaridad, participación económica y balance entre el trabajo doméstico y remune- rado, entre otros indicadores que sirven para medir la equidad de género (Inmujeres 2007). Disponer de estadísticas desagregadas por sexo es fundamental dado que permiten documentar la magnitud de la desigualdad entre mujeres y hombres y facilitar el diagnóstico de los factores que provocan la discrimi- nación (Montes s.f.). Las brechas de género son construidas sobre las diferencias biológicas y son el producto histórico de actitudes y prácticas discriminatorias tanto individuales como sociales e institucionales, que obstaculizan el disfrute y ejercicio equitativo de los derechos ciudadanos por parte de hombres y mujeres (Inmujeres 2007). 4 El país, sin embargo, está por debajo de otras naciones de América Latina, como Nicaragua (lugar 12); Bolivia (22); Barbados (24); Cuba (29); Ecuador (23); Argentina (35); Costa Rica (38); Bahamas (40); Colombia (42), y Panamá (44). (García 2016). Bibliografía • Bucio Mújica, Ricardo. 2011. AA_MSJ.pdf. Último acceso: 5 de octubre de 2016. http://www.conapred.org.mx/documentos_cedoc/AA_MSJ.pdf. • Carbonell, Miguel. 2009. Los derechos fundamentales en México. Ciudad de México: Porrúa. • Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos 2011 art. 4 México. • Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer. 1979. arts. 2, 3, 7. Nueva York. • Convención Americana de los Derechos Humanos o Pacto de San José. 1969. art. 8. San José. • Declaración Universal de los Derechos Humanos. 1948. arts. 7, 8. París. impiden el logro de una igualdad sustantiva entre las personas (Car- bonell 2009, 271). En este sentido, las “medidas especiales de carácter temporal” se materializan a través de políticas de igualación en pro- cesos de selección que favorecen a quienes forman parte de un grupo tradicionalmente discriminado en el acceso a la escuela, al empleo o a servicios de salud, así como en el establecimiento de cuotas reserva- das a dichos grupos, como pueden ser espacios garantizados en las universidades y en el registro de candidaturas para puestos de elec- ción popular (ibid: 274). Hasta aquí la explicación, y sa- bemos que una explicación siem- pre “suena bonita” en papel cuan- do está bien redactada, pero… las acciones afirmativas ¿están bien o están mal cuando el mandato es un trato igualitario? ¿No se supo- ne que la Constitución mexicana y los tratados internacionales pro- híben todas las distinciones entre hombres y mujeres? ¿Es válida esa distinción constitucionalmente ha- blando? (Vela 2016.) No te pierdas nuestra siguiente entrega para abordar las objecio- nes al respecto de este tema • • García, Imelda. 2016. Ser mujer en México | Reporte Indigo. 8 de marzo. Último acceso: 5 de octubre de 2016. http://www.reporteindigo.com/reporte/mexico/ser-mujer-en-mexico. • Inmujeres. 2007. «Glosario de genero.pdf - 100904.pdf.» Instituto Nacional de las Mujeres. noviembre. Último acceso: 5 de octubre de 2016. http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100904.pdf. • Montes, Departamento de. s.f. Vocabulario referido a genero. Último acceso: 5 de octubre de 2016. http://www.fao.org/docrep/x0220s/x0220s01.htm. • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. 1966. art. 14. Nueva York. • Unidad de Igualdad de Género. 2011. Acciones afirmativas y meritocracia – Unidad de Igualdad de Género del Poder Judicial de la Federación. 1 de mayo. Último acceso: 5 de octubre de 2016. http://equidad.scjn.gob.mx/acciones-afirmativas-y-meritocracia/. • Vela, Estefanía. 2016. Los vagones del metro separados. 13 de mayo. Último acceso: 5 de octubre de 2016. http://www.eluniversal.com.mx/blogs/estefania-vela-barba/2016/05/13/los-vagones-del-metro-separados.
  4. 4. • 4 Escritura con luz. Así definía Héc- tor García a la fotografía. Pata de perro, la calle era protagonista de su obra. Su legado fotográfico retra- ta la vida del México de mediados del siglo XX. Las crónicas gráficas de sus historias y su capacidad pa- ra retratar la modernidad mexicana de aquella época fueron parte de la denuncia del fotorreportero incan- sable. Parte de su trabajo se exhibe en La dolce vita: Héctor García y la Ciudad de México en la Galería José María Velasco. “Preferí la realidad, la vida y me convertí en un testigo del acontecer social del país. La calle me pareció, con mucho, un escenario más am- plio donde sucedían más cosas, con personajes de la realidad más ricos en vida, en concepto y forma.” Héctor nació en la colonia Can- delaria de los Patos, el 23 de agosto de 1923. La marginación del barrio donde creció detonó en el fotógra- fo su curiosidad entre las calles del centro de la ciudad, materia prima para su trabajo. Flaneur insaciable, recorrió la ciu- dad que comenzaba a expandirse. Fue la época de la inauguración de la Torre Latinoamericana, la aper- tura del mercado de La Merced. El auge del muralismo mexicano y los asaltos con cuchillo en mano. “Conozco muy bien la Ciudad de México, la he conquistado palmo a palmo. Cuando sólo era un niño me parecía fascinante. De la estación de San Lázaro ensayé mis primeras in- cursiones por las calles de Emiliano Zapata y La Santísima hasta el Zóca- lo, pasando por el terrorífico descu- brimiento de la Coatlicue, el Zom- pantli y la piedra de los sacrificios.” Con el apoyo de su maestro y bélico en Oriente entre Palestina e Israel y las costumbres de sus habitantes. “Lo importante de la obra de Héctor García desde sus inicios es su acti- tud crítica social y la profundidad que de ésta emana […] no es arte purista que pretenda, como muchos insertados en el boom fotográfico, el refoci- lamiento de los malabares, lucecitas y texturas; busca, eso sí, la máxima expresión humana […] es violento, apasionado y generoso: constantes que se reflejan en su obra fotográfica”, dijo en 1981 Nacho López sobre la obra de su colega. La dolce vita de Héctor García: Los cincuenta en la ciudad eran esto Scarlett Lindero Diálogos • Noviembre - diciembre 2016 Ciudades colega Manuel Álvarez Bravo, co- menzó a dominar la fotografía urbana. En 1945 ingresó a la Aca- demia de Artes Cinematográficas donde conoció a Salvador Novo y Xavier Villaurrutia y al cineasta Ga- briel Figueroa; ellos lo orientaron en la construcción de una estética narrativa que combinó con las téc- nicas fotográficas. La dolce vita: Héctor García y la Ciudad de México, expuesta en coordinación con la Fundación María y Héctor García, incluye dos temáticas: Sucedió en los años 50, la cual ofrece a través de 44 imá- genes un panorama general de la Ciudad de México en esa década, en la que también fue inaugurada la galería enclavada en Tepito, y Siqueiros. Artista ciudadano, con 10 piezas que en 1975 ya fueron exhibidas en ese recinto, como parte de un reportaje fotográfico realizado al pintor durante su esta- día en la entonces Penitenciaria de Lecumberri. El fotógrafo social Su sensibilidad y curiosidad lo acercaron a las situaciones cotidia- nas a las que enmarcó un toque de ironía natural. Capturó problemá- ticas sociales como el movimiento vallejista, que le valió el Premio Nacional de Periodismo por las imágenes sobre las protestas de los trabajadores ferrocarrileros en 1958. Lo mismo sucedió con las manifestaciones estudiantiles de 1968, en calidad de profesor del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM. En 1978 fue laureado por tercera vez tras retratar el conflicto Democracia VIENE DE LA PORTADA El cúmulo de personas reunidas en la Victoria Alada representaba ese pequeño porcentaje que se manifiesta y moviliza para gene- rar un cambio. Personas que lu- chan a diario contra esa aparente normalidad que poco a poco crea una ligera película de olvido en la memoria. Lucio, argentino exiliado desde hace 42 años, aduce que “de to- dos los desastres que vive México en este momento, éste es el peor”. —¿Cuál es el sentimiento que prevalece en usted hoy aquí en la marcha? —Dolor, mucho dolor… dolor musita con un dejo de melanco- lía que me permite apenas poder escuchar. —¿Cómo ven el hecho de Ayo- tzinapa en Argentina? —Es tan horrendo, como lo que nos pasaba allá —una vez más su expresión decaída, pero al final con una pequeña sonrisa expresó iróni- camente —aquello se llamaba dic- tadura y esto se llama democracia. La marejada se enfila por Ave- nida Reforma. Una familia vitorea sin parar: “¡Vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos!” Frente al Palacio de Bellas Artes, Alicia, una señora en silla de rue- das, irrumpe en el barullo con de- terminación “hasta que aparezcan estaremos en las calles. Yo perdí un hijo de 18 años en un acciden- te. Veinte años hace de esto y no me puedo recuperar”, cristalinas se vuelven sus palabras y taciturna su expresión que se corta súbita- mente “me imagino el dolor tan grande que están sintiendo estos padres”. Las calles están rodeadas de ro- bles, sauces y todo tipo de árbo- les. De las ramas de unos, penden 43 fotografías. “Vamos a ser su piedra en el zapato hasta que ten- gan una respuesta contundente, hasta que aparezcan”, expresa Ali- cia, quebrando el silencio sonoro y emprendió lentamente un nuevo camino. Se escuchan los reclamos y co- mentarios de los padres de los normalistas; mujeres y hombres organizados que para los gober- nantes son una gran piedra estor- bosa en ese lustroso y caro zapato que pretende una y otra vez piso- tearlos. Pero el “No están solos” les recuerda que la esperanza no claudica ni intentando callarla, exiliándola, mutilándola o preten- diendo desaparecerla • Héctor publicó sus fotorreportajes en revistas como Mañana, Siempre!, Life, Time y diarios como Excélsior y Novedades. En 1950 Héctor García fundó su agencia Foto Press. En ese entonces, las únicas agencias que exis- tían, además de la de Héctor, eran: la agencia de los Casasola, la de los hermanos Mayo y la de uno de los fotógrafos emblemáticos de la época, Enrique El Gordo Díaz. En 1953 capturó la imagen que le daría fama mundial: Niño en el vientre de concreto. El mismo Héctor contó en una entrevista, para su libro Pata de perro (2007), que un día a la salida de la agencia se dirigió hacía la plaza Garibaldi, fue cuando cerca del entonces teatro Follies, pudo percatarse de un niño que se acurrucaba en un pequeño nicho de un viejo edificio. Esta misma fotografía se presentó en París, Francia; como parte de una exposi- ción titulada Una fiesta de muertos mexicana. Entre los premios que recabó en su trayectoria estuvieron el Premio Na- cional de Artes y Ciencias (2002); en tres ocasiones fue distinguido con el Premio Nacional de Periodismo (1958, 1969, 1979) y el premio a la mejor cinta etnográfica en el Festival de Popoli en Florencia (1972). Encabezó más de 65 exposiciones individuales en México, Cuba, Francia, Suiza, España, Alemania, Italia, Colombia y Venezuela, entre otros países, según la SEP. Entre las más destacadas estuvieron las que presentó en el Museo Nacio- nal de Antropología y la del Museo de la Fotografía, ambas en México; en la Biblioteca Nacional de París y en la Biblioteca del Congreso de Washington. La dolce vita: Héctor García y la Ciudad de México a mediados del siglo XX estará hasta el 20 de diciembre, en la Galería José María Velasco, ubi- cada en Peralvillo número 55, en el barrio de Tepito; la entrada es libre •
  5. 5. Ciudades • 5 • “Cuando le pones, Encanto responde.” Es el lema del condón que fue creado en 1997 para las sexoservidoras de la zona callejera con mayor prostitución en la Ciudad de México: La Merced. El subcomandante Marcos del EZLN lo compró en 1 peso, durante una de sus visitas a la ciudad. Actualmente cuesta 1 peso con 50 centavos para las prostitutas y 5 para el público en general. En 2010 fue considerado entre los 10 mejores del mercado, según la Pro- curaduría Federal del Consumidor (Profeco). El origen del condón Encanto se remonta a la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, cuando un grupo de 20 alumnos, liderado por el profesor y sociólogo Francisco Gómezjara, realizó un estudio sobre el comercio sexual en La Merced, dice Rosa Icela Madrid, una de las fundadoras de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez. “Nos dimos cuenta que muchos de los clientes de las prostitutas no usaban condón, porque los padrotes lo prohi- bían o porque los mismos clientes se negaban. En esa época no había una cultura del condón y tampoco educación sexual. Entonces decidimos crear una brigada para repartir condones gratis hechos por nosotros mismos.” La entrega no fue suficiente. Hacía falta generar espacios de diálogo entre trabajadoras sexuales. En 1995 la Briga- da comenzó a producir guías educativas, material didáctico y recorridos a los lugares de trabajo sexual. El grupo y la demanda crecieron y dos años después iniciaron formalmente el mercadeo de los condones con material subsidiado, comprado a organizaciones que lo promovieron como anticonceptivo. En 2006, en una de sus visitas a la ciudad, el subcomandante Marcos (ahora nombrado Galeano), conoció el proyecto y decidió apoyarlo. En ese tiempo los brigadistas estaban promoviendo una campaña de educación sexual para los indígenas de la ciudad. Marcos asistió a uno de esos encuentros y mantuvo el apoyo desde Chiapas, lugar de origen y territorio del EZLN. El Encanto del condón Luego del éxito de Encanto, la Brigada creó el condón Triángulo —para las relaciones sexuales entre hombres— y el condón femenino. Triángulo también figuró entre los mejores según la Profeco. Se analizaron 46 modelos de 26 marcas y se concluyó que Carnaval, Apolo, Sexypakk y Night Light son de mala calidad. Mientras que los que sí cumplen son Sico Sensitive, Trojan, Prudence, Big Boy, Durex, Do It Lovely (fresa y mango), M Force, Encanto, Triángulo y Don Juan. El análisis consistió en siete pruebas distintas. Los resultados se agruparon en información al consumidor, orificios o rasgaduras visibles, hermeticidad del empaque, acabados, verificación di- mensional y resistencia del material. Leo en uno de los empaques del condón Encanto: “La sensación del momento que no deja huella.” Los condones se venden en la primera tienda creada por la Brigada Calleje- ra, en Isabel la Católica número 15, El origen del condón de las prostitutas de La Merced Scarlett Lindero en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Aquí me encuentro con Rosa Icela, quien me dice que además de orientar a las mujeres a usar anticon- ceptivos, también es importante que sepan “erotizar” un condón para que el placer en el sexo sea mayor. “Les enseñamos a poner un condón con la boca y hasta con las chichis. ¡Imagínate!, si [los hombres] se lo imaginan antes de que les pongas el condón… ya se vinieron.” Rosa Icela continúa: Las mujeres también deben aprender a disfrutar el sexo, no sólo a cuidarse y defenderse. “Nosotras debemos controlarlos a nuestro propio gusto y placer, y no al revés.” La Brigada Callejera cuenta con otras condonerías: una en Avenida De los Maestros número 29 y otra en Pasaje Parroquia número 11, en Orizaba, Veracruz. Estos locales también fungen como Sex Shops. En éstos se en- cuentran, desde aceites aromáticos para masajes eróticos, dildos, talcos co- mestibles y juguetes sexuales, hasta condones de los ¡más! grandes (unos condones gigantes en cuya envoltura dice: “Sex Machín. Pa’ los grandes”). Las Sex Shops de la Brigada abrieron hace 14 años con el fin de distribuir de manera independiente sus productos. En su local se encuentran más de 50 variedades y marcas de preservativos. La Brigada La poética rebelde de Gioconda Belli, dedicada al cuerpo y sensibilidad de la mujer, la defensa a la intolerancia al estilo del filósofo Slavoj Žižek y los postulados pedagógicos de Paulo Freire fueron los principales ejes de for- mación de la ideología de Brigada Callejera. Elisa Martínez fue una prostituta víctima del VIH y de la negligencia médi- ca. Hace 20 años el sida tenía una connotación negativa; una etiqueta: sólo eran portadores gays y putas. Elisa estaba en fase terminal y no la querían recibir en un hospital. “Después de una semana la aceptaron y a los tres días murió, porque le decían que era una prostituta, sidosa, desde los mé- dicos hasta las enfermeras. No la atendían, en el mismo plato donde comía la hacían defecar. Cuando falleció le dimos un entierro digno porque nadie quiso hacerse cargo de ello”, recuerda Rosa Icela. Es por eso que la Brigada Callejera lleva ese nombre. Su labor se centra, principalmente, en las calles. Las cosas se complicaron cuando, en el sexe- nio de Felipe Calderón, se promulgó la Ley Contra la Trata de Personas, la cual no hizo una diferencia entre las mujeres que están ahí por necesidad y las que están siendo obligadas. Una vez aprobada la iniciativa llegaron los operativos. Las autoridades hicieron pasar por menores a algunas chicas; las retuvieron en contra de su voluntad. “Hay mucho abuso… Nos han llegado quemadas, golpeadas, acuchilladas”, dice Rosa Icela. “Muchas veces las detenciones sólo son un pretexto para extorsionar.” Actualmente Brigada Callejera atiende alrede- dor de 6 mil sexoservidoras de la Merced, Sullivan, Tlalpan, Buena Vista, Iztapalapa y del estado de Hidalgo. La brigada capacitó a 70 prostitutas de La Merced para que sean promotoras de educación sexual y de condones. Pedagogía sexual Jesús Rubí es el nombre del caricaturista que dibuja los pequeños libros- folletos que la Brigada reparte desde hace 15 años en secundarias y prima- rias. Su inspiración fue toda la escuela que conformaron los dibujos de El libro vaquero. Estos ejemplares contienen historietas sobre la trata de personas, el trabajo sexual, los feminicidios en Ecatepec, Estado de México, el uso del condón y las enfermedades de transmisión sexual. Esto para contri- buir con la educación sexual desde las aulas para los jóvenes y niños. Y, además, para ayudarlos a entender los riesgos que se corren entorno a la industria sexual y a la violencia de género. También ofrecen seminarios para capacitar a y orientar sobre el trabajo sexual actual en México: los tabúes acerca de la sexualidad siguen vigentes. Brigada cuenta con una clínica abierta al público en la que se hacen pruebas de VIH gratuitas, ultrasonidos pélvicos y mamarios, pruebas de papanicolao, colposcopias y acupuntura. Los datos duros En México hay entre 100 y 600 mil mujeres que viven del trabajo se- xual. Atienden a un promedio de nueve clientes cada semana. Cien pesos es el promedio de cobro de un servicio de 15 minutos. Los hoteleros cobran 60. Las prostitutas deben pagar a terceras personas, padrotes, sicarios del crimen organizado y funcionarios públicos, en- tre la mitad y la tercera parte de sus ingresos, de acuerdo con un estudio elaborado por Brigada. En la Ciudad de México los ingresos de las más de 46 mil traba- jadoras sexuales adultas ascienden a 4 millones 157 mil 640 pesos por año. La cantidad que hoteleros y otros prestadores de servicios de habita- ción puede ser de hasta la mitad del pago total que hacen los clientes para tener una relación sexual. Mientras Brigada Callejera mantiene su trabajo por la difusión de los de- rechos de las trabajadoras sexuales, hay un producto independiente sobre el que se ha volcado esa filosofía: el condón Encanto •
  6. 6. Ciudad de México, primer lugar en solicitudes de cambio de género María Fernanda Muñoz Diálogos • Noviembre - diciembre 2016 Con 76 solicitudes, la Ciudad de México está a la cabeza de las entidades del país en las que se pide un cambio de género o reconocimiento de identidad a las autoridades federales. Cincuenta y nueve casos corresponden al cambio de hombre a mujer y 17 al de mujer a hombre. Este 2016 la violencia en contra de la comunidad trans en México se ha vuelto a hacer visible. En los últimos dos meses han sido asesinadas tres mujeres transexuales, dos en la Ciudad de México y una en Chiapas. Esther Galicia Romero es tran- sexual. Ella nació biológicamente como hombre, pero en 2006 se atrevió seguir ese deseo que la perseguía desde que recuerda y no la dejaba tener una vida plena. A Galicia le entregarán su nueva partida de nacimiento en un par de días y espera que le ayude a conseguir trabajo. “Me siento feliz con quien soy, pero hay un precio que se le debe pagar a la sociedad”, cuenta es- ta mujer de 51 años. “No todos mis hermanos me aceptan y a la hora de buscar un empleo he su- frido un trato injusto. Me llama- ban cuando veían mi currículum por Internet, pero cuando iba a la entrevista y mi cara y nombre no coincidía con mi identificación oficial, siempre había un pretexto para negarme el trabajo”, explica. Ella es contadora. En la Ciudad de México 74.7% de las personas trans (travesti, transexual y transgénero) son discriminadas, según datos del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred). Este colectivo, sufre desde humillaciones hasta asesinatos: “Casi siempre tiene que ver con la apariencia. Se les rechaza por cómo se les ve. Y to- das y todos son encasillados en el sustantivo gay.” Para Esther no ha sido fácil em- pezar el tratamiento de cambio hormonal. No tanto por el cho- que interno que supone, sino más bien por el entorno conservador y católico en el que creció. Se casó, tuvo dos hijos y no fue hasta los 46 años cuando decidió dar el pa- so de hacer con su cuerpo lo que le hacía sentir cómoda y feliz. La iniciativa del Gobierno de la Ciu- dad es, en palabras de Esther, “un logro de la sociedad civil”. “Ahora vienen otras batallas: el trabajo, la aceptación y que la sa- lud pública pague los tratamien- tos endocrinológicos.” Asesinatos en contra de la comunidad transexual Primero fue Paola, una trabajado- ra sexual. Un hombre la asesinó minutos después de contratar sus servicios la noche del 30 de septiembre del presente año. La agonía de la joven de 25 años quedó grabada en video. Su compañera, Kenya Cuevas, co- rrió hacia el auto que su amiga había abordado al escuchar gri- tos. Al llegar vio al hombre con el arma en la mano y el cuerpo de Paola ensangrentado. A pe- sar de los testimonios, el agre- sor quedó en libertad porque la juez determinó que no ha- bía elementos suficientes para determinar la culpabilidad del hombre. Nueve días después Itzel Du- rán fue asesinada en Chiapas. La trabajadora sexual fue ataca- da en su casa el 8 de octubre. Medios locales informaron que un hombre entró en su domi- cilio y la apuñaló ocho veces. Itzel, de 19 años, había sido nombrada Nuestra Belleza Gay en Comitán. La última fue Alessa Flores, activista y trabajadora sexual de aproximadamente 28 años. La joven fue encontrada en un ho- tel en el centro de la Ciudad de México con “indicios de estran- gulamiento,” de acuerdo con la Procuraduría General de Justicia (PGJ). La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció en diciembre de 2015 los “altos índices de violencia” que sufren lesbianas, gays, bi- sexuales y transexuales en Amé- rica. De los casos registrados por el organismo, 11% ocurrieron en México y lo ubica como el segundo lugar, sólo detrás de Brasil, en violencia contra la co- munidad LGTB. Otros organismos nacionales como Letra S registran que des- de 1995 han asesinado a mil 310 personas de la comunidad LGTB, 265 de ellas, trans. Por su parte, el Centro de Apoyo a las Identi- dades Trans (CAIT) ha documen- tado 283 casos de asesinatos de mujeres transexuales de 2007 a 2015. La diputada Rebeca Peral- ta, vicepresidenta de la Comisión de la Diversidad, afirmó que nuestro país ocupa también el segundo puesto a nivel mundial en asesinatos de personas trans, con 246 homicidios • Las nuevas generaciones de periodistas están al aire LUNES • ENCUENTRO 12:00 A 12:30 • TRIKELION 12:30 A 13:30 • REFRACCIÓN 13:30 A 14:30 MARTES • VILLAMELONES 12:00 A 13:00 • CUADRANTE DEPORTIVO 13:00 A 14:00 MIÉRCOLES • NOTIMETAS 12:00 A 13:00 • TRIP LOCUTION 13:00 A 13:30 • LA BUTACA 13:30 A 14:30 • EL PALCO 17:00 A 17:30 JUEVES • RULETA 13:00 A 14:00 • QUISQUILLOSO 14:00 A 15:00 • NOVA MUSIC 16:00 A 17:00 VIERNES • INTERLUDIO 12:00 A 12:30 • COLLAGE 12:30 A 13:00 • SIN FRONTERAS 13:00 A 14:00 • ANÁLISIS INFORMATIVO 14:00 A 14:30 • ONDA VITAL 17:00 A 18:00 • 6
  7. 7. Internacional • 7 • En búsqueda de la paz VIENE DE LA PORTADA Internacional Maestrías: •Periodismo Político RVOE SEP Acuerdo 2007128 del 19 de febrero de 2007 •Periodismo Económico RVOE SEP Acuerdo 2007127 del 19 de febrero de 2007 Con duración de seis trimestres (18 meses efectivos) en clases presenciales los sábados en horario de 9 a 15 horas Escuela de Periodismo Carlos Septién García Iniciamos clases en marzo y octubre de cada año El conflicto del gobierno colom- biano con las Fuerzas Armadas Re- volucionarias de Colombia (FARC) ha durado 52 años y ha dejado más de 8 millones de víctimas, en- tre los cuales hay más de 7 millo- nes de desplazados, más de 260 mil muertos y decenas de miles de desaparecidos. Las FARC nacieron como un grupo campesino de autodefensa de tendencia liberal que fueron desplazados por el periodo de La Violencia y más tarde adopta- ron la ideología comunista. Hacia 1964 se habían concentrado en la Marquetalia, una zona de cor- dilleras en el centro del país, en el departamento de Tolima, donde construyeron una “república in- dependiente” conformada por 50 hombres que pelearon durante La Violencia junto con sus familias. Era una de las más de 100 ban- das armadas que rechazaron la posibilidad de deshacer su movi- miento al término del conflicto y que tenían un considerable poder militar y político. Surgieron en el marco de las luchas de liberación latinoamericanas, alimentadas por la tensión de Estados Unidos y la Unión Soviética en la Guerra Fría. Manuel Marulanda Vélez, Tiro- fijo, se encontraba a la cabeza de este grupo. Era un combatiente formado en las guerrillas liberales de inicio de los años cincuenta del siglo pasado y se convertiría en el primer jefe de las FARC. A mediados de 1964, las fuer- zas del gobierno colombiano ata- caron Marquetalia, forzando la huida de las autodefensas. Tras esta derrota, Manuel Marulanda, junto con Jacobo Arenas (otro lí- der original del grupo), fundan la guerrilla de nombre Bloque Sur, que en 1966 adoptaría el nombre de Fuerzas Armadas Revoluciona- rias de Colombia. Desde entonces el Estado ha combatido a la más grande guerrilla de Colombia. En un país donde más de 5 millones de personas han sido desplazadas, principalmente por paramilitares de extrema derecha al servicio de hacendados, guerri- lleros, traficantes de droga, ga- naderos, y empresarios, las FARC intentaron obligar a la oligarquía conservadora de Colombia a com- partir el poder y la tierra mediante una reforma agraria. Perdieron su popularidad cuando recurrieron al secuestro, la extorsión, la explo- tación de la minería ilegal (oro) y el cobro de cuotas por la produc- ción de la cocaína para financiar su lucha. En 2000, el gobierno estadou- nidense inyectó miles de millones de dólares en Colombia para fi- nanciar acciones contra el narco- tráfico y la guerrilla —conocido como el Plan Colombia—, dándole prioridad a la modernización del ejército colombiano con el pretexto del com- bate al narcotráfico. Esto resultó ser una encubierta para la implantación de efectivos civiles y militares estadouni- denses en Colombia, además de siete bases militares, logrando infiltrarse, replegar y debilitar a las FARC; dando de baja a varios de sus principales comandantes, miembros de su secretariado general. Los esfuerzos por buscar la paz a este conflicto comenzaron en la década de 1980, fracasando debido al ase- sinato de al menos 3 mil aliados del ala política de las FARC por escuadrones de la muerte. El segundo intento por buscar la paz falló en 2002, después de que miembros de las FARC se apoderaran de un avión para secuestrar a un senador, luego de que el gobierno colombiano les hubiera con- cedido el despeje de un área de 42 mil kilómetros cuadrados al sur del país. El actual diálogo de paz se inició en 2012 en La Habana, con él se lograron alcanzar acuerdos sobre la reforma agraria, el combate al narcotráfico, la participación política de la guerrilla y el castigo a los responsables de crímenes de guerra de todos los combatientes. El 26 de septiembre de 2016 los acuerdos de paz fueron sus- critos en la ciudad de Cartagena, Colombia. Los cuales se tradu- cen en los siguientes puntos: 1. Unidad especial para la búsqueda de desapareci- dos. Tras medio siglo de conflicto las cifras oscilan entre 15 y 10 mil. 2. Unidad de Tierras. La guerra despojó a muchos campesinos, la unidad ha recibido 93 mil 686 solicitudes de restitución para que éstas sean devueltas a sus dueños. 3. Erradicar el negocio de la coca. El gobierno y las FARC han pactado desarrollar programas para sus- tituir los cultivos ilícitos de coca, que tuvieron gran crecimiento durante el conflicto y alimentaban el narcotráfico. 4. La vida después de la guerra. Cincuenta y nueve mil desmovilizados de grupos armados se han re- incorporado a la vida civil en los últimos 13 años, el gobierno y las FARC han acordado crear un organismo para facilitar el proceso de reincorporación. 5. Política. El movimiento que político que surja al fin de las FARC contará con representación parlamentaria garantizada durante 10 años. Hasta las elecciones de 2018, con portavoces pero no con voto. El 2 de octubre pasado los acuerdos de paz fueron rechazados en un plebiscito por una diferencia menor de 60 mil votos, 43% de los sufragios. Lo cual sume al proceso de paz en una crisis. A pesar de ese “No”, el Comité Noruego del Nobel decidió otorgarle a Juan Manuel Santos, presidente de Co- lombia el prestigiado premio Nobel de la Paz, reconociendo sus esfuerzos, pero también con el anhelo de que el reconocimiento le dé un segundo aire para lograr la paz •
  8. 8. • 8 Con 13 votos en favor y dos abs- tenciones, António Guterres ha si- do electo como el noveno Secreta- rio General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pues- to que ocupará a partir de enero de 2017. A pesar de que el exprimer mi- nistro de Portugal era de los favo- ritos en la competencia, se espera- ba que por primera vez una mujer estuviera a cargo de la ONU (entre los candidatos se encontraban cin- co mujeres) o que lo tomara algún representante de Europa del Este. El portugués previamente estu- vo al frente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) durante una Para los padres de las 276 niñas de Chibok secuestradas hace dos años, la esperanza ha regresado. Y con ella, algunas de las menores. El pasado 13 de octubre fueron li- beradas 21 de ellas y se espera que en los próximos meses también lo sean alrededor de 80 más. “La liberación de las niñas, en un número limitado, es el resulta- do de las negociaciones entre el gobierno y Boko Haram con la me- diación de Cruz Roja Internacional y el gobierno suizo. Las negocia- ciones continuarán”, afirmó en un comunicado Garba Shehu, asesor en temas de Comunicación de la Presidencia de Nigeria. En conferencia de prensa, don- de fueron presentadas las jóvenes, el vicepresidente Yemi Osinbajo Diálogos • Noviembre - diciembre 2016 António Guterres, próximo secretario general de la ONU Luz Rosas Gobierno de Nigeria negocia con Boko Haram la liberación de niñas secuestradas Camila Lara década, desde donde trabajó pa- ra pedir ayuda de la comunidad internacional en el peor caso de refugiados de la historia. Se espera que en sus cinco años al frente de la ONU mantenga su disposición de ayuda a los refu- giados, reforme estructuralmen- te la organización, en especial el Consejo de Seguridad y ayude en la mejora de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos. La votación de octubre fue ca- lificada como la más transparente en la historia de la organización ya que se conocieron los nombres de los postulantes así como los resul- tados de tendencias de voto del Consejo de Seguridad • dijo que su estado de salud es “ra- zonable tras la situación por la que han pasado”, pero aseguró que se les proporcionará atención médica hasta que se encuentren mejor. Una de las niñas rescatadas traía consigo a un bebé de 20 meses, al que también se le asegurará asis- tencia médica. Las negociaciones entre el go- bierno de Nigeria y el grupo terro- rista islámico se dieron desde hace más de un año, pero fracasaron en diferentes ocasiones y por diversas razones. En una de ellas, el presi- dente de Nigeria, Muhammadu Buhari, había aceptado liberar a presos combatientes del grupo radical, pero ellos no liberaron a las niñas. En otra, los tratos no se lograron ya que miembros del equipo negociador de Boko Haram fueron asesinados. Hasta el momento no se sabe cuáles fueron los acuerdos a los que llegaron ambas partes, pero el gobierno ha asegurado que no se trató de un intercambio entre combatientes de Boko Haram y las niñas. Tras el secuestro por parte de Boko Haram de 276 niñas que se encontraban en su escuela en 2014, la presión internacional recayó sobre el gobierno de Nigeria para que asegurara la vida de las jóvenes con la campaña llamada #BringOurGirlsBack. Este caso también reveló a la comunidad internacional el problema de terrorismo con el que tienen que viven los nigerianos día a día • • Licenciatura en Periodismo RVOE SEP Acuerdo 8166 del 2 de julio de 1976 • Turnos matutino y vespertino • Beca parcial en el vespertino • Prensa, Radio, televisión: –Sala de cómputo (Mac) –Fotografía digital –Estudios de radio y tv –Radio Septién por internet –Periódicos impreso y en línea 67 años de experiencia Escuela de Periodismo Carlos Septién García
  9. 9. 9 • El Banco de Suecia otorgó el 10 de octubre el premio Nobel de Economía 2016 a Oliver Hart y Bengt Holmström, gracias a su aportación dentro de la Teoría de los contratos, enfocada en los marcos de contrataciones y efec- tos dentro del mundo laboral, abordando eficiencia y escenarios público y privados. La Real Academia de las Cien- cias de Suecia anunció que “(Su trabajo) introduce las bases in- telectuales para diseñar políticas e instituciones en muchas áreas, desde legislación sobre bancarro- tas a constituciones políticas”. Hart y Holmström reafirman la idea de los estudios que ligan el rendimiento de la economía a la existencia de buenos marcos Cada que se mencionan datos acerca de la bolsa de valores mu- cha gente se pregunta cómo es que funciona lo que pareciera ser tan complejo y lleno de números, movimientos financieros que pre- ferimos dejar de lado. Como pe- riodistas es necesario conocer al menos básicamente cómo es que el Dow Jones a veces sube, y de ser así, por qué es que sube y debido a qué es que algunas veces cae. El periodismo de economía no debe ser algo ajeno o intimidan- te, todo lo contrario, representa la oportunidad de explorar un campo que pocos han sabido aprovechar y explotar con el fin de llegar a un lector que tiene pocas opciones, mismas que cuentan con tecnicis- mos e información entendible para gente que conoce del tema, sin embargo, los datos financieros glo- bales y nacionales con respecto del mercado bursátil son una excelen- te fuente de medidores, compara- ciones e información complemen- taria sobre todo al ámbito político e internacional. Pero, ¿qué es la bolsa de valo- res? Para este ejemplo tomaré la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE, por sus siglas en inglés), que es una de las principales y más representativas de este mundo, en efecto, la de Wall Street. Co- mo en todo mercado, se vende y se compra, se fijan precios y éstos varían periódicamente, la bolsa opera con activos financieros, los cuales tienen tres grandes grupos principales, las acciones de empre- sas, la materia prima y los índices bursátiles. Antes de comenzar con Economía • Economía Británico y finlandés se llevan Nobel de Economía Damián Miranda ¿Cómo funciona la bolsa de valores? Damián Miranda institucionales. “Los contratos nos ayudan a ser cooperativos y tener confianza”, dijo el organis- mo al anunciar el galardón, dota- do con 8 millones de coronas sue- cas (unos 830 mil euros). Los dos economistas han desa- rrollado su carrera académica en Estados Unidos. Hart, de 68 años, es originario de Londres (Reino Unido) y trabaja como profesor de la Universidad de Harvard y Holmström, de 67 años, nació en Helsinki (Finlandia) y es profesor del Massachusetts Institute of Te- chnology. Desde una Constitución, los derechos de propiedad, el matri- monio e incluso instituciones, los contratos son los que rigen el fun- cionamiento de estas entidades. la explicación de los activos finan- cieros, diré que Roberto acaba de poner una fábrica de chocolates. Esta fábrica tiene 10 empleados, dos máquinas y un producto que a la gente le agrada mucho. Con el tiempo y debido al éxito que Roberto ha tenido, decide poner una segunda fábrica, ante su gran aceptación por parte de los consu- midores, Juan le propone a Rober- to entrar con capital económico a su empresa con el fin de abrir tres fábricas más y llevar los chocola- tes por todo el país. Después de esta asociación y con 100 fábricas produciendo y distribuyendo para todo un país los socios deciden que es hora de ingresar en la bolsa de valores en donde realizarán una oferta pública inicial (OPI). La OPI permitirá que muchas personas adquieran una parte del valor total de la empresa, esto es, dividir el capital total de la empre- sa en “N” número de acciones, Una protección legal, un armado eficiente y una teoría que respalde su lógica pueden generar incenti- vos y minimizar riesgos. El modelo de Hart no especifi- ca si es mejor que el servicio sea prestado por un agente público o privado, sino bajo qué con- diciones una actividad debería desarrollarla una entidad priva- da o una pública, mientras que Holmström concluye en que un poco de burocracia y reglas com- binadas con pequeños incentivos económicos suele funcionar bien. Además de señalar la oportuni- dad de trabajar con salarios fijos y en empresas de alto riesgo, pa- gar a quienes puedan medir su trabajo, con proporción directa a su labor. que funcionan como el promedio de una boleta de calificaciones, en nuestro caso, el Dow Jones refleja el comportamiento de las acciones de las 30 empresas industriales más representativas de Estados Unidos, mientras que el NASDAQ pertenece al sector tecnológico, también figura en la NYSE el Stand & Poors. Regresando a nuestro ejemplo, si en el país de Juan y Roberto ganara las elecciones un presidente que había prometido nuevos y fuertes impuestos a los chocolates, entonces el índice cho- colatero del mundo se movería, muchas empresas dedicadas a es- te producto perderían valor en su acción, si por el contrario, varias empresas, incluyendo la de Juan y Roberto reportaran el descu- brimiento de un nuevo chocolate transparente, entonces el índice se movería al alza ante una noticia que sin duda generará expectativa y ganancias. Así, ante la venta y compra de ac- ciones, las noticias y la incertidum- bre, es que la NYSE muestra valores cambiantes a diario. En general lo que define a este mercado y a to- dos los demás es la ley de la oferta y la demanda, aunque puede haber sucesos políticos, naturales o socia- les que alteren el funcionamiento o futuro de una empresa, haciendo que ésta tenga un comportamien- to al alza o a la baja. Todo está co- nectado y en función de lo demás, por eso es que la gente vende sus acciones y busca otras, se trata co- mo en cualquier negocio, comprar barato para vender más caro, así es el mercado • buscando a su vez, una capitaliza- ción que permita ahora un comer- cio internacional de los chocolates. Las acciones salen a la venta. Juan y Roberto ahora tienen N acciones a N precio cada una, de cierta for- ma, la empresa se ha vuelto pú- blica cotizando en el mercado de valores. A partir de esto, las acciones su- birán y bajarán su precio de acuer- do con el éxito de los chocolates, si en el mundo ocurre una crisis chocolatera, los productores del chocolate venderán muy caro a Roberto y Juan, lo que provocará que o suban el precio de sus cho- colates o bien, que mantengan su precio de siempre sabiendo que pueden perder, pero sólo por una época mientras la crisis termina. En la NYSE, las acciones de Apple, Fa- cebook, Nike o Google funcionan muchas veces con incertidumbre, como en el caso del iPhone 7, que muchos esperarían subiera el pre- cio de las acciones de la manzana, sin embargo, las pocas novedades del dispositivo que representa más de 50% de los ingresos de la mar- ca, llevaron a una alza mínima. Lo anterior nos lleva al segundo activo financiero, la materia prima, conocida también como commo- dities, es el oro, el petróleo, la plata, el cobre, el maíz. En nues- tro ejemplo, el chocolate. Cuando en el mundo existan demasiados oferentes de chocolate, el precio tendrá que bajar, en cambio, si se anuncia una contaminación mun- dial de chocolate, aquellos pro- ductores que tengan los artículos más sanos y de calidad subirán los precios a nivel mono o duopólicos. En la realidad, el oro funciona en sí mismo como un valor refugio, al igual que el dólar, ante incerti- dumbre y miedo, los inversionis- tas venden acciones de empresas y compran contratos de oro. Así llegamos a los índices bursátiles El jurado consideró que estas dos personas han establecido “el basamento intelectual” para desa- rrollar políticas en áreas clave de la economía, como la legislación de quiebras y bancarrotas y las consti- tuciones políticas. El premio de economía, que oficialmente se denomina Pre- mio Sveriges Riksbank en Cien- cias Económicas en memoria de Alfred Nobel, fue establecido en 1968. En 2015 se concedió a Angus Deaton, catedrático de mi- croeconomía de la Universidad de Princeton, por su análisis de los patrones del consumo, la pobreza y el bienestar •
  10. 10. • 10 Diálogos • Noviembre - diciembre 2016 De hombre y loboOPINIÓN Sobre el tema de las cajas de ahorro y pensiones, el gobierno de la Cuidad de México ha estado siempre en entredicho cuando se tocan las irregularidades, ya que no se puede depender por completo del respaldo de las autoridades. Estas cajas son un ahorro que se va formando en el transcurso de los años y que al final se debería ejerce, pero no es así y es totalmente reprobable que el gobierno no haga nada al respecto, que no se com- prometa a responder por estos adeudos que se deben otorgar a todas las personas de la tercera edad. Hay muchas personas que están pidiendo lo justo: su pensión o caja de ahorro, derivada de años de servicio prestados para vivir una vejez más digna y sin ningún problema económico. El caso se ha llevado a juicio en distintas ocasiones y jamás se ha resuelto nada a pesar de que se han ganado. Cifras que van desde 33 hasta 50 mil pesos, dejando a estas personas con la esperanza de recuperar sus ahorros que según el gobierno nunca existieron. El señor Félix Chávez es uno de los tantos afectados por esta situa- ción, él lleva más de tres años resolviendo el problema que parece no tener respuesta. Con el apoyo de los medios de comunicación ha logrado dar a conocer su caso, después de llevar realizar un juicio y ha- cer una huelga. Pero lo más lamentable es que el gobierno hace creer que no pasa nada. Que a pesar de ser señores de más de 70 años no les importa que arriesguen su salud e integridad por obtener lo justo. ¿Hasta cuándo el gobierno dada la cara ante este problema? • Las cajas de ahorro inexistentes Jorge Sánchez Foto: Jorge Sánchez Sonámbula Alii Flores Para no extrañar Marcia Chi Barrales Sueño eterno Marcia Chi Barrales Era ya media noche cuando comenzaron los gritos. Fuera, la noche se encontraba en silencio. El único ruido existente eran los gritos, aullidos y golpes provenientes de la casa de al lado. María decidió levantarse. Asustada, pues creyó en principio que había algún intruso en su casa. Muy mala suerte, considerando que era su primera noche allí. De pronto, los golpes se volvieron más constantes, más ruidosos (si era posible), como reclamando la atención de la adormilada María, quien se sobresaltó ante semejante escándalo. Se acercó, dudosa de cómo proceder, a la pared. Pegó su oído al muro lo más que pudo y se horrorizó al escuchar los golpes y los aullidos que venían de casa de sus vecinos. Rápido, decidió llamar a la policía, pero no encontraba su celular en ningún lado. Más golpes. María se acercó de nuevo a la pared, presa del pánico ¿qué debía hacer? De pronto, los gritos comenzaron de nuevo. Sin duda su vecina estaba en problemas. Salió de su cuarto, como alma que lleva el diablo, y buscó desesperadamente su teléfono. Buscó por varios minu- tos, que le parecieron horas, cuando por fin lo encontró. No había señal. Como si el descubrimiento de la ausencia de señal fuera, de hecho, una señal, los golpes incrementaron su fre- cuencia y los aullidos se hicieron presentes de nuevo. María estaba aterrada, ¿y si alguien se había metido a la casa de sus vecinos y los estaba matando? Y si su vecino, en una pelea, ¿había perdido el control y decidió que su esposa le estorbaba? Como fuera, ella no quería quedarse allí parada por más tiempo, así que tomó sus llaves, se dirigió a la puerta y, cuando ya estaba prácticamente afuera, escuchó. Fue un quejido, apenas audible, pero un quejido al fin y al cabo. Era, mejor dicho, un gemido. María lo entendió de pronto. No era un homicidio lo que escuchaba, eran sus vecinos teniendo sexo • No logro precisar en qué momento fue que per- cibí el importante ritual que representa dormir, supongo que ocurrió en el mismo momento en que soñar se transformó en el medio más eficaz para no extrañar. Cada despertar busco los restos de esas horas “perdidas”, cuido uno a uno los detalles, espe- rando que ella esté ahí. Cada vez que la detecto, una enorme nostalgia me invade. A veces son tan reales que la puedo oler, la veo y lo veo. Siempre lleva con ella esa cinta de cielo y mar amarrado. En el momento menos esperado, el encuentro termina y aceptarlo, no resulta placentero. Enton- ces corro a buscarlo, aquel objeto sencillo y oxida- do, ese que aún permanece impregnado de ella. Aquél que me encontré abandonado entre los escombros, con sus manecillas trabadas, la hebilla inservible y un cristal percudido. El reloj ya no sirve, la abuela ya no está, pero en ocasiones necesito fingir y recrear, inventar en la libertad que sólo en sueños se alcanza • A lo lejos, a través de una ventana, se le ve descansando con su her- moso vestido a la princesa, mientras el dragón impide que un inquieto príncipe vestido de rojo, llegue a ella. El noble caballero lucha con ayuda de su arma transparente, intenta apagar las llamas que lanza aquella te- rrible criatura, pero el humo le nubla la vista y le inquieta la respiración. El castillo comienza a derrumbarse, el príncipe no ha parado de dirigir su fuerza hacia el fuego —sabe que el hechizo está por romperse, si no vence al dragón, la princesa no despertará jamás— los animales del bos- que apoyan al príncipe pero ninguno interviene. Si acaso, se escucha el canto desesperado de un ave. Finalmente el príncipe vence al dragón, lo ha desaparecido. De entre los escombros, toma en brazos a la princesa, quien ya se encuentra sumi- da en el sueño eterno. Una abuela se persigna y dice intranquila: —Desde la llamada del señor a Rosario no se escuchaba sonar así las campanas de la iglesia. El pregonero ya comienza a dar las nuevas. —La niña ha muerto en el incendio •
  11. 11. De hombre y lobo • 11 • Desde Orfeo Alfredo Narváez ¿Sabes que odio de ser parte del siglo XXI? Que creemos que no puede haber nada más por en- cima de nosotros, mucho menos detrás; tal vez arriba sí, porque seguimos creyendo que existe un dios volante, pero ya no es una paloma o un señor barbudo de mirada clemente, ya es distinto, eso sí, sigue en los cielos, aún tie- ne miedo de bajar. Lo malo de ser parte de esta generación es que no podemos estar separados unos de otros un segundo porque cree- mos que de lo contrario el amor ha muerto. Una vez me contaron los corintios que cuando sentían un leve desamparo, sembraban una planta de tabaco, la regaban hasta que su olor les redujera la ansiedad y entonces sabían que era tiempo de saciar o curar su soledad. Mientras tanto, no había quién les hablara para preguntar si la puesta de sol sería a las siete o a las ocho, no tenían necesidad de saber y justo por eso eran genios. Hoy, siglo de las nuevas luces de la ciudad, existe una institución encargada de clavarnos los pa- radigmas en la frente. No tienen un nombre definido, ninguno de ellos lo está, usan batas blancas y con ese símbolo se distinguen, se esfuerzan por ser una élite. Y aunque ellos quieran asumir la culpa de su soberbia, no es su responsabilidad ¿sabes? Ellos obe- decen a un ente al que jamás han visto, que les obliga a publicar sus nuevos conocimientos cada cierto tiempo para que sepan que no se mueren de nada. Tienen que vivir como los viejos, firmando su su- pervivencia para seguir cobrando la indemnización. Lo muy malo de vivir en el hoy es que, en verdad, no hay nada mejor que esto. Los puercos se onoma- topeyizan en un oink, así era co- mo lo pensaba Orwell, o como lo vislumbraba el campesino francés de 1789. Los hombres rosas de las esquinas siguen creyendo que es- tán vivos, hasta que un hombre de bata blanca llegó a decirles que no son más que energía impregnada ahí por obra de la sabia natura- leza. Todos los hombres rosas se vieron unos a otros, en distintos idiomas se preguntaron al uníso- no: ¿Y esa muchacha naturaleza quién chingados es? Y tal como en Pentecostés, el entendimiento fue implacable. Aunque nadie terminó por ubicar a la tan mentada natu- raleza. No mentiré, yo soy uno de esos monigotes rosas y me pregun- té lo mismo. A raíz de lo que dijo el señor de bata blanca formulé mi pensamiento que les he enjaretado desde el inicio: “Qué triste es vivir en el siglo XXI.” Y así yo me he quedado. Pensando. Quejándome. A diferencia de mí, el más joven de las figuras rosas decidió buscar a la famosa naturaleza. El chamaquillo ése tenía más cerebro que yo. Una vez hablé con él y no supe qué contestar. No paraba de de- cir que su posición en el mundo dependía de qué tan alto eran los árboles en las tierras de Granada. Carajo, le dije. No sabía dónde quedaba Granada, yo sólo sé que Guadalajara está en el norte, Nue- vo Tigre está en el sur, colindando con Panamá. ¿O cómo era, Pablo? Asimismo cabrón, asimismo. En fin, como decía, el muchacho se fue de viaje a buscar a la natu- raleza y preguntarle si era cierto que nosotros no existimos, que sólo somos energía intangible. Se fue por un año. Durante un poco más de 370 días no supimos de él. Algunos lo creímos muerto y nos resignamos a que no lo vol- veríamos a escuchar parlotear de nuevo. La señora rosa de la calle de junto lloró durante tres meses seguidos hasta que le pusimos un cigarrillo en la boca para que se callara. No me preguntes de dón- de sacamos los cigarrillos, eso es tan irrelevante como saber dónde queda Granada. Lo interesante es que hasta an- tes de la señora, ninguno de no- sotros sabía fumar, pero después de inducirla al vicio la vimos más tranquila de lo que nosotros ja- más habíamos estado. Así que le pregunté al muchacho rosa que si me podía conseguir una caje- tilla; evidentemente él era el que conseguía las cosas aquí. Sí, con- trabando. Me dijo que no había problema. Al día siguiente me re- galó tres cajetillas. Una fue para la señora que se había hecho adicta. La otra cajetilla se la regalé a unos amigos de las esquinas más cerca- nas. Pablo se la empinó completa. Aquel que conseguía las cosas pa- só las dos semanas siguientes vién- donos fumar con sospecha y hasta con recelo, a distancia por supues- to. Creo que notaba lo mismo que yo. Supongo que notaba, así como Pablo, la señora y yo que, poco a poco, comenzábamos a alejarnos de nuestras esquinas y de nuestras calles, que nuestros pies se movían solos sin consultarnos. También notaba que nuestro color rosa se perdía. Él lo veía. Él veía que nos hacíamos blancos, casi transpa- rentes. Yo veía muy seguido a la señora llorona por aquí, y ella a mí en su calle. Ambos nos sorprendía- mos al principio hasta que ocurrió lo que nadie pensaba que fuera posible. El joven rosa regresó. Nos contó que visitó a pintores. Un tal Arcimboldo no le hizo caso, en lu- gar de razonar la pregunta, postró al jovencito rosa en un banco e hi- zo su rostro con piñas y manzanas. No le brindó ninguna respuesta, sólo dijo: “La naturaleza está en tus ojeras.” Posteriormente visitó a un español en una barca, pero se la pasó vomitando todo el cami- no. Hasta que juntos descubrieron una isla justo cuando sus hombres pensaban amotinarse. El joven rosa nombró a la isla El Salvador. “No tío, yo no conozco a aquella que buscas, pero puedes pregun- tarle a Isabel, está en Palos.” Así que fue a Palos, donde le explicó a Isabel que venía del siglo XXI, incluso le contó que yo odiaba a mi propia época. También le con- tó que nuestro color rosa se debe a que permanecemos en un solo lugar 80% de nuestras vidas y que estábamos acostumbrados a una única especie de formas y fondos. Le explicó que un señor vesti- do de blanco llegó a explicarnos nuestra propia existencia en nom- bre de la naturaleza, así que a él le gustaría conocerla. Isabel le hizo ver tajantemente que aquella a la que buscaba era nada más y nada menos que la madre de todos y de todo. Que por más que la buscara no la encontraría, que la naturale- za tenía fama de ser una piruja. El muchacho rosa, casi rendido, de- cidió viajar un poquito más abajo o atrás, hasta encontrar a un viejo de barbas largas y harapos grises. Estaba sentado en una placita, luego se levantó y decidió caminar durante un largo tiempo, hasta que el idiota cayó en un hoyo. Cuando salió del hoyo vio al hombrecillo rosa y acto seguido gritó a todos que se había queda- do ciego, que la muerte lo había alcanzado. Nos contó el mucha- chito que por más que intentó no pudo encontrar a la naturaleza. Cuando acabó su historia nos vol- teó a ver a Pablo y a mí, vio que éramos semitransparentes. Se ate- rró al vernos, gritó que se había quedado ciego, que la muerte lo había alcanzado. No le di impor- tancia. Aproveché que mis pies también se habían vuelto locos y me fui a caminar hasta llegar a la ciudad. Maldita ciudad, para entonces ya era un monstruo. En pleno siglo XXI a la gente le gusta fumar mucho, incluso en sus ca- rros van fumando. Qué vida, dije. Así que me metí al coche de un señor que no me pudo ver, tam- poco me escuchó, así que para llamar su atención le soplé en la cara. El hombre salió de su carro diciendo que tenía una cegue- ra blanca y se hizo una epidemia hasta que todos quedaron ciegos. Todos, excepto un señor llamado José. Resulta que este señor José ya había escrito un ensayo sobre esa ceguera y nadie le hizo caso, que sólo le dieron un premio, pero nadie lo tomó en serio. Todos los hombres rosas de las esquinas se sorprendieron de la ceguera global. Les conté a todos que yo la provoqué. Me hicieron caravanas, y yo, después de un tiempo me cansé de tantas ala- banzas. Así que fui de nuevo con el hombre de bata blanca para que me contara de la naturaleza, para que ella volviera a ser el centro de atención y no yo. Le relaté toda mi situación y sólo me contestó: “Yo investigué por años sus pro- piedades físicas y químicas, incluso busqué en lo paranormal. Porque muchos les llamaban fantasmas. Muchos siguen diciendo que son gente muerta, como el público empezaba a perder la fe en los hombres de ciencia y comenzaban a echar agua bendita a las cruces, yo me aproveché de eso para decir que no son más que energía que se impregna naturalmente en las paredes.” No entendí ni una pala- bra, así que me limité a cuestionar: ¿Entonces qué somos? No me pu- do contestar: “Estoy ciego, ¿cómo quieres que lo sepa?” Odio el siglo XXI porque la gen- te ya no nos alaba como antes, ahora los hombres de ciencia les dicen que una cosa es tal y todos se la creen. Luego inventaron la telefonía inteligente. Esos apara- tos endemoniados nos pueden ver, mas nadie quiere vernos ya. Nos temen. Así que yo volví a fumar, ahora en un bosque. Ya no puedo conseguir los cigarros tan fácilmente así que he decidi- do hacer mi propia plantación de tabaco. Lamentablemente, unos años después el hombre de bata blanca, ahora con el cabello igual de blanco, encontró mi bosque. El infeliz ya me había etiquetado co- mo una anomalía de la naturaleza y cómo no, si no podía ver. Pero yo le expliqué que no, que mi es- pecie sigue existiendo, que puede seguir teniéndonos miedo, que sigan comparándonos con brujas y gnomos, que así estamos bien. Que sigan creyendo en sus para- digmas, en sus clases sociales, en su mensajería inmediata y la vida en otros planetas, que nosotros en nuestro exilio nos la pasamos bien. Nosotros, en pleno siglo XXI dejamos de amar y necesitar al hombre, pero parece que ellos ahora quieren ser como nosotros; los imbéciles creen que estamos muertos. Y es que no se han dado cuenta que aquellos a los que han llamado genios, desde siempre, son los que dicen conocernos, los que no nos tienen ni tuvieron miedo •
  12. 12. • 12 Diálogos • Noviembre - diciembre 2016 Exsoltería, o la merma de la trascendencia metafísica Aldo Spazzino Maldito hábito Eduardo Ramos Nada especial: me enamoré a muy corta edad del único ser que me prestaba atención en aquellas épocas; toda mi pasión era depo- sitada en Aldo Spazzino. Sin saber cómo ni cuando, había desechado al resto del mundo de mi psique, pues con él, mi primer amor, me sentía completo. Hasta que, por supuesto, llegó la decepción. Un día cometí la gran estupidez de desear enamorarme de alguien que no fuera yo, y el desprecio a mí mismo se instaló en mí cuerpo como una infección que me tum- baba a llorar en la cama. Me per- doné viendo tele, jugando video- juegos, me masturbaba, comía chocolate en exceso… y un día volvió la alegría de vivir. Me ree- namoré de mí mismo pero nunca volvió a ser igual, la relación había quedado quebrada al depositarse la desconfianza. Yo, mi primer ex- novio, quedé muerto después de mi segunda década de vida. Como deportista de alto ren- dimiento en la práctica del ona- nismo, fue un choque espiritual descubrir las mieles que un cuer- po ajeno podía ofrecerme. Si bien sabemos que la única posibilidad Un día más ha terminado, un día monótono como todos los demás y yo, como siempre, muerto de calor entre tanto atavío. Como si un calzón de tela barata no fue- ra suficientemente malo. Maldito hábito, maldito calzón. Sin duda podría ser peor, podría tener pelo sobre mí, pero me mantienen libre de vellosidad. No es algo que se vea por aquí. En fin. La noche ha caído y es hora de un buen baño. Un delicioso baño. Me quitan todo de encima, yo desde antes de entrar a la ducha comienzo a sentir el vapor; me in- troducen al agua y de pronto todo deja de existir; no hay vapor, no hay agua, no hay calzón; sólo li- bertad. Después de unos instantes comienzo a sentir de nuevo: sien- to la espuma y unas manos. Unas manos bastante torpes, me atre- vería a decir. Al menos por sí solas. Al menos hacen bien el trabajo. Ahora estoy fresco y limpio. Me sexual de dos cuerpos es el mas- turbarse mutuamente, es bien cierto que una conexión espiritual adquiere sentido y pare una en- tidad metafísica inquebrantable. Débiles espirituales como somos, le damos a la antiquísima y tradi- cional palabra “amor” el sentido que hoy todos conocemos: bene- ficios económicos (yo te pago la cena, tú trapeas; o, los dos trapea- mos y los dos aportamos dinero; o sencillamente, nadie trapea ni da los billetes y gorroneamos la siguiente botella), retroalimenta- ción espiritual (yo acepto ver esa película horrible siempre y cuando tú aceptes hacer esa escandalosa porquería en la cama) y así hasta que cada uno se va adecuando a la felicidad del otro y crear una, de inicio, placentera rutina. Después de un tiempo, ocurre que uno carga con ajenos pedazos de es- píritu que se le adhieren como un animal pegajoso que ensalivamos con nuestra codependencia. Si el utópico objetivo de soportarse no funciona, alguno de los dos será el primero en huir. En mi caso, con aquel “segundo amor” nos restre- gábamos a la cara esas plastas pe- secan profundamente, me tocó una de las toallas suaves y no una de esas que parecen lijas. Alguien más habrá corrido esa suerte. Sa- limos del baño envueltos los dos en una bata, llegamos a la celda y ella se desviste para ponerse un camisón. Como cada noche, no hay calzón abajo. La monja se recuesta en su ca- ma y bajo el camisón de nuevo lle- va sus manos hasta mí. Me recorre con sus dedos, me acaricia, los introduce; aún de manera torpe, pero es el pensamiento de lo que viene lo que me mantiene fluyen- do y palpitando. Lleva una mano lejos de mí, yo sé que volverá y sé con qué lo hará. Regresa con él y también lo introduce. Ese crucifijo de madera tan perfectamente tallado y barni- zado con una figura de metal en- frente. Ese sí que lo sabe manejar esta monja. Lo mete, lo saca, lo mueve en círculos, de arriba abajo gajosas; nos arrojábamos medusas a la cara para siempre volver a ma- mar de ellas con lágrimas y sangre, además. Alguna madre de familia neu- rótica, con vida sexual deteriora- da, y una familia de la que ya no puede arrepentirse, puede acu- sarme de vicioso, y ante el mundo moral que impera, tendría razón. Sin embargo, esa relación con mi “segundo amor” quedó en el ol- vido. Intenté volver a encontrarme con el primero, conmigo. Pero ese yo había cambiado. Ya no era el tonto inseguro capaz de poner la otra mejilla por miedo, mas no por virtud. Ahora era un brujo con cuerpo de plomo al que podías inyectarle litros de ron y llenarle la garganta con barbitúricos. Al- gunos dirán que lo hacía por tris- teza, pero no. El Aldo Spazzino que entonces reencontré, mi amor renovado, se había transformado en un brujo con buena presen- cia. Su aspecto silvestre de tenis gastados, pantalones recortados bajo la rodilla y un montón de ci- catrices no hacían más que atraer fauna domesticada, lindas perritas french poodle que se daba el lujo como cada noche y cada noche es igual de perfecta. Cada noche veo su rostro barbado y su corona de espinas frente a mí; cada noche nos besamos con pasión mientras la cruz se oculta dentro de la mon- ja. Esta noche los círculos son más intensos, más rápidos y yo no ten- go queja alguna, no hasta que se rompe y la mitad se queda atorada completamente dentro de la inútil mujer. Empiezo a sangrar. Le grito de– sesperado que pida auxilio, que vaya por ayuda, pero por supuesto no me escucha y aunque lo hiciera seguramente la muy mojigata no me haría caso. Ahora sólo escucho sus quejidos y sollozos. Después de unos momentos su lloriqueo se detiene y yo dejo de sentir; sí, como en la ducha. De repente calor y luz me rodean y frente a nosotros está él, el de la figura del crucifijo, es más hermo- so en persona. Quiero acercarme de desdeñar. Era auténtico. Un ser renovado que tenía un mensaje di- vino. Las voces que escuchaba de otras dimensiones las compartía sin recelo. ¿Delirios erotómanos e intelectuales, divinos productos del alcohol y el clonazepam? Pam- plinas. Él ascendía a niveles a los que pocos han logrado. Pero al poco tiempo, el poder demonia- co de una sociedad que impide el progreso metafísico-individual, le/ nos hizo pagarlo caro. Oculto, tirado en una ban- queta; comunicándote con seres amorfos, etéreos y volátiles, apa- rece un cuerpo; ella no entiende que esto es parte de tu éxtasis divino, pero su calor te cautiva. Un vampiro que no envejece, que dentro de su eternamente juvenil aspecto posee una sabiduría so- berbia que te atrapa una vez más. Te devuelve, sin notarlo, al mun- do que has abandonado a volun- tad. El mundo gobernado por la imagen. Vuelves a los placeres minimalistas, el de la eyaculación dentro del hueco amoldado y moldeable, el de la unión espec- tral de dos espíritus poderosos pero dispares, ver televisión y en- y como si la monja ahora sí pudiera escucharme avanza hacia él, pero nos lanza una mirada de desaprobación, de furia, de asco. El suelo se abre debajo de mí y caemos por una caída infinita hacia un abismo llameante. Ella está aterrada, yo ciertamente también. ¿Por qué me rechazas?, ¿por qué me alejas de ti? Si en aquel crucifijo parecías disfrutar tanto como yo ¿es por qué no traje la cruz conmigo? • terarse del mundo desde un sofá reclinable, discutir por las sopas maruchan o las ensaladas de co- liflor. Manoseando los pepinos que llevarás del súper descubres que tus poderes esotéricos se han esfumado, no sirven ya. En los altavoces de la Comercial sólo escuchas el cuchicheo burlón de los dioses, representado como balbuceos chillones. No hay men- sajes ocultos en la fecha de cadu- cidad del Ades de piña-coco. Te anulas, te pierdes, te desgarras en silencio, pero untas en la herida un poco de mermelada de zarza- mora. Tu cuerpo de plomo ahora se vuelve de papel, sientes nausea al encontrarte con examantes de tu mujer Escarlata en los pasillos de las refacciones automotrices. Tu cobardía te hace resignarte; pero sientes en el fondo la llamada de los astros. Aceptar la tranqui- lidad de una película dominguera que culminará en un insano coi- to riesgoso, o rehabilitarte en las artes ocultistas que tanto conoci- miento te ofrecieron tirado en un parque junto a una botella de ron. Ser mortal o transmutar, otra vez • “Me tienes fastidiado, cansado estoy yo, cogerme una gallina daría más calor, por eso he optado por algo mejor, mandarte a la goma y hacerme el amor. ¡Soy mi propia novia y conmigo me voy a casar!” —Quiero ser mi propia novia, El Pan Blanco.
  13. 13. Cultura • 13 • Glotones multimedia Miguel J. Crespo Mentiría si contara que mi pri- mera foto fue a los diez años con la cámara que era de mi padre, porque no recuerdo cuál fue mi primera foto, ni si a mi padre le in- teresaba la fotografía, es más, creo que jamás tuvo una cámara. A los 18 años pasé de futbolista frustra- do a “pacheco” deprimido, lector obstinado y observador efímero. Pasaba las horas mascullando las frases que me repetían mis pa- dres: ¡Huevón, ponte a trabajar! ¡Te dije que no dejaras la escuela! ¡A la chingada te vas a ir si no te pones a hacer algo! Sollozaba mi madre cada que me veía llegar bo- rracho. Entre el ocio placentero y agobiante de aquellos días, las le- tras de Fernando Benítez eran mi refugio, las fotos de Joel-Peter Wi- tkin y Mario Giacomelli un sueño, la poesía de José Emilio Pacheco, Roberto Bolaño, García Lorca y Neruda, mi latido. Después entendí que al igual que la literatura, la fotografía es una forma de atrapar un instante que nunca volverá. Que la foto- grafía no sirve sólo para ver lo ya visto, sino que es una forma de percibir el mundo e interpretarlo. “Es como tener ojos en los ojos”, decía Manuel Álvarez Bravo. Ciertamente la idea de que la fotografía y la literatura se pueden conjugar no es mía, ni tampoco es original. La idea me la dijo una de esas personas que son como el rastro de un libro que te mar- ca. Filo —así le dicen desde los 16 años— es uno de esos entes que se resisten a la nueva era tecnoló- gica de inmediatez y al avasallador cúmulo de fotografías que circulan en Internet. Filo siempre me lo decía: “Todo lo que intentes retra- tar ya está retratado, todo lo que quieras escribir ya fue escrito. Es ingenuo pensar que podrás hacer algo nuevo.” Para él, la virtud de un fotógrafo está en su sensibili- dad para interpretar lo que está viviendo. En su libro La fotografía: entre sumisión y subversión, el crítico español Joan Costa, escribe sobre dos actitudes a las que se enfrenta un fotógrafo. Por un lado, está la sumisión visual, en la que la visión se limita y subordina para llegar a ser únicamente reproductora o re- presentadora de lo que ya hemos visto; por otro, la subversión foto- gráfica, se convierte en el acto de ver y no sólo mirar; interpretar y no simplemente copiar. Existen diversos géneros en la fotografía —casi tantos como pa- ra las letras— aunque éstos no es- tén conceptualizados, ni sean tan reconocidos. En el caso de la foto- grafía de autor o artística la visión subversiva de la realidad comanda la interpretación del fotógrafo. La creatividad como un viaje sin des- tino es la dirección de la obra. Desde aquellos días en que mis frustraciones me permitían pensar en algo qué hacer con la cámara, me preguntaba, ¿quiénes deciden si una foto es buena o no?, ¿desde qué parámetros puedo saber qué hago bien y qué mal?, ¿los cientos de like que puede tener una foto en las redes sociales, la convierten en una buena foto? Por supuesto que no. Expertos calculan que cada 10 días se producen, a nivel global, más fotografías que las que se hi- cieron en los primeros 150 años después de que se comercializó el daguerrotipo. Estamos hablando de que nos hemos convertido en una sociedad netamente visual. La mayor parte del tiempo la pa- samos sumergidos en nuestros dispositivos móviles, produciendo y consumiendo un gran número de imágenes sin ser conscientes de ello. La contemplación de una foto- grafía, pintura, escultura o cual- quier tipo de arte visual se ha per- dido. Hoy nuestro índice se desliza sobre una pantalla sin siquiera leer ni entender una fotografía. Para Pedro Meyer: “Es lamentable la po- ca o nula cultura visual con la que contamos.” Somos unos consumi- dores insaciables de información visual, unos glotones en un buffet de bazofia multimedia. Hace unos meses, durante la cobertura de un concierto, obser- vé que mientras todos coreaban las canciones y gritaban sin dejar de mover la cabeza, con alguna de sus manos sostenían el telé- fono para filmar aquel desborde de adrenalina. Hemos perdido la esencia de eternizar un instante sin un móvil de por medio. Hoy valoramos más una fotografía que tuiteamos que el recuerdo penetrante de los momentos que vivimos. El fotógrafo húngaro Moholy Nagi plantea que los analfabetos del futuro serán aquellos que no sepan leer una imagen, es decir, que los mudos del presente son los que no conciben la importancia de la práctica visual, ya sea al no con- templarla o producirla. En la poesía como en la foto- grafía, nuestro poder radica en la sensibilidad. Todos podemos escri- bir correctamente, al igual que to- dos podemos hacer una fotografía técnicamente aceptable, pero no todos podemos desbocar amor sin ser cursis, como lo hizo Roberto Bolaño, o eternizar Loreto con una nieve tan blanca como lo retrató Giacomelli y tal vez nadie pueda describir las nubes como José Emi- lio Pacheco. Cultura No cualquiera puede atrapar un instante irrepetible para traspasar las barreras físicas del tiempo y el espacio, con la única intención de hacer sentir, en el que lee un poema o contempla una foto, las pasiones ocultas y atrapadas en el trozo de papel que sostiene en las manos • “Por un lado, está la sumisión visual, en la que la visión se limita y subordina para llegar a ser únicamente reproductora o representadora de lo que ya hemos visto; por otro, la subversión fotográfica, se convierte en el acto de ver y no sólo mirar; interpretar y no simplemente copiar.”
  14. 14. • 14 Diálogos • Noviembre - diciembre 2016 Otto Dix, violencia y pasión Patricia Guardado “El arte es el exorcismo don- de pinto sueños y visiones de mi tiempo, la pintura es el esfuerzo para producir orden; orden en mí mismo, hay mucho caos en mí, mucho caos en nuestro tiempo”: Otto Dix. Disputas sanguinarias entre su- cumbir o seguir respirando, horro- res de la Primera Guerra Mundial inmortalizados sobre un lienzo. Gritos hechos grabados o pintu- ras que denuncian lo absurdo de las injusticias sociales y la guerra. Es lo que muestra la obra del pin- tor expresionista alemán Otto Dix (1891-1969), considerado uno de los artistas alemanes más significa- tivos del siglo XX. Otto Dix nació el 2 de diciem- bre de 1891 en Gera, Alemania. A los 23 años se enroló en el ejérci- to y participó en la Primera Gue- rra Mundial como voluntario, lo que lo obligó a toparse de frente con la muerte y la crudeza de las barbaries humanas más amargas. La lección de aquellos días en la guerra, generó en él la necesidad de interpretar los horrores vividos en las trincheras. Además, marcó su perspectiva artística con la que se pronunció de forma antiimpe- rialista y antibélica, sumado a los devastadores efectos en la vida del Berlín de la posguerra. Su obra, al ser una crítica de la guerra y la barbarie, fue considera- da por los nazis como degenerada. Fue perseguido por el ejército de de los representantes más impor- tantes del realismo crítico.” Además, la curadora recordó que el artista creció en el seno de una familia trabajadora, por lo que este contacto —casi obsesivo con la realidad— le llevó a suprimir sus prejuicios, estaba enardecido por todos los fenómenos que le ofreció ese periodo de guerra y de cambios. “A través de su arte intentó acercarse a la crudeza de lo que vivía, quería atravesar su realidad para llegar a los detalles de ella. No hubiera logrado nada con sus pinturas, si no hubiera sido tan entusiasta y enamorado de su realidad con todas sus contradic- ciones”, dijo Ulrike Lorenz. Los colapsos emocionales a lo largo de una vida de carne corroí- da, sangre y prostitutas son evi- dentes en la obra de Dix. Retratos de hombres que van a la batalla, el momento en que están en el conflicto y el regreso al campo. El tríptico La Guerra, es una reminis- cencia de grandes cuadros de la historia. Es común encontrar en su obra influencia de Johann Wolfgang von Goethe, Friedrich Nietzsche y hasta pasajes apocalípticos de La Biblia. En algunos de sus cuadros existen dualidades entre el sacrifi- cio y el apocalipsis, contextualiza- do por un enfrentamiento bélico. En sus imágenes también en- contramos a prostitutas y vetera- nos de guerra heridos, los cuales funcionan como emblemas de una sociedad dañada tanto física como moralmente. Dix utiliza especialmente la caricatura para mostrar a estos personajes. Alguna vez —antes de morir víctima de un ataque de apoplejía, el 26 de julio de 1969— Otto Dix dijo: “También tenía que vivir como de repente uno cae a mi lado y... se acabó: la bala le ha acertado de lleno.” El pintor degenerado apuntó a nuestra sensibilidad y acertó en su disparo. Otto Dix, violencia y pasión es la primera exhibición del artista en México. Como parte de las actividades del año dual Alemania-México, el Museo Nacional de Arte presenta más de 150 obras de todas sus fases creativas, 50 grabados y 30 cuadros. Esta muestra ofrece una mirada completa de la vida y obra del artista realista y humanista. Estará al público hasta el 15 de enero de 2017 • OPINIÓN Pensar en una definición de in- telectual suele poner a diversos académicos en conflicto cons- tante. Si nos vamos por la de- finición de Mario Vargas Llosa, un intelectual es aquel persona- je que influye en la vida pública, buscando hacer presente ideas y conceptos que genera como críticas a la realidad. Para Antonio Gramsci: “Todo ser humano es un intelectual.” Y así podemos seguir confrontando visiones de intermi- nables autores. Destacable es, sin embargo, el papel de Paco Igna- cio Taibo II y de Paloma Sáiz Teje- ro en la organización de las ferias de libros que, desde hace unos La cultura por la contracultura: reflexiones de la FIL Zócalo 2016 Omar Indalecio González años, vienen aportando sitios de convivencia y reflexión para lecto- res. Estas ferias del libro tienen la finalidad de aportar lo que la edu- cación proporcionada por el Go- bierno no ha podido (ni siquiera con sus reformas que tanto gasto generan en publicidad) y que por la incompetencia de los políticos, ha quedado en manos de los inte- lectuales. Por ello, la labor de PIT II y de los integrantes que confor- man estos encuentros los hace po- ner en la más alta efigie del valor como intelectuales: buscar crear lectores que reflexionen distintos puntos de vista, acompañados de algunos ejemplares de libros que son entregados gratuitamen- te y que permiten que escritores y otros artistas convivan de cerca con el público en general. Es una proeza magnífica que los artistas que no pertenecen a lo or- gánico, sean los que están suplien- do el papel que los apegados al Estado deberían de estar hacien- do. Una muestra más de que los cambios se logran creando, dialo- gando, y no simplemente saturan- do con discursos o llenándose de publicidad. Un constante de estas ferias es el cronista y escritor Juan Villoro, quien encabezó la ceremonia de apertura para la Feria del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México. En esta plática, Juan Villoro expre- só la necesidad de acabar con el misticismo que rodean la presun- ción del no lector. “Ni Cervantes pensó que iba a ser un clásico (…) él es clásico porque los lectores lo hicieron un clásico.” Con esto, Vi- lloro denuncia que hay que dedi- carnos a leer las obras para poder crear reflexiones que permitan en- contrar nuevos aristas y quitemos el velo de la distancia de la obra y del artista. Con estos argumentos, crear lectores que reflexionen es el objetivo que puede llevar a un cambio de pensamiento. Lo im- portante no es leer, sino analizar lo que leemos, cuestionar a los autores y definir si nos gusta por nuestra manera de ser, por su téc- nica, su entorno o su mensaje. Generar críticos de la lectura y generar críticos de la realidad es un objetivo fundamental para la transformación del país y sus condiciones de vida. Más allá de las visiones par- tidistas, la construcción de es- pacios abiertos para la cultura (reductos cada vez más inexis- tentes) es una de las principales herramientas para crear estas reflexiones. Hemos llegado a un punto en donde la lógica nos dicta que hay que dar un nuevo viraje o perdernos en los abis- mos de la crisis. Una crisis que lleva años carcomiendo nuestra integridad como sociedad y co- mo individuos. O nos hacemos lectores y ciudadanos más críti- cos, con mayores herramientas para comprender nuestro entor- no, o estaremos condenados a vagar por siempre ante los abu- sos e injusticias al que la orga- nización gubernamental y social nos tiene sujetos. Esa decisión recae ya en nosotros • Hitler —recién llegado al poder— y se le prohibió exponer su obra en territorio alemán. Al final, 250 cuadros de Dix fueron quemados por los nazis. Otto recogió en sus dibujos he- chos en primera línea de combate, la dureza de los enfrentamien- tos, la vida de los soldados en las trincheras del frente occidental, y reflejó en grabados y pinturas pos- teriores a la guerra las penalidades y los horrores sufridos. Empleó lenguajes vanguardistas para crear formas nuevas, alejadas de las ma- neras tradicionales de representar la guerra en la cultura occidental. Dix se sirvió del expresionismo pa- ra mostrar en sus composiciones escenas creíbles llenas de dureza. Su obra es símbolo de su ex- periencia; el siglo de las guerras en Europa y la consecuencia de las mismas dejó en él una marca decisiva. Observador de la tra- gedia, adoptó una postura crí- tica frente a su tiempo y rindió testimonio en su obra, marcada principalmente por la violencia y la pasión. Ulrike Lorenz, curadora de esta primera retrospectiva del pintor en México mencionó: “Hoy en día conocemos a Otto Dix como uno de los artistas más importantes del siglo XX, eso no fue siempre así. En su tiempo Dix era un personaje controversial, con sus obras y su forma de realismo, provocó mu- chos escándalos. Sin duda era uno
  15. 15. 15 • Cultura • No caminen, vuelen Miguel J. Crespo Zona Maco Giovanna Luna Moffat Mi sistema nervioso central está siendo alterado por una minúscula porción de THC (tetrahidrocanna- binol), provocando en mí un pla- cer psicoactivo breve, pero entra- ñable. Tal vez sea mentira que se pueda escribir en tal estado. Han pasado 15 minutos y la luminosa pantalla de la computadora sigue en blanco, estoy tan distraído que comienzo a recordar la imagen de mis pies cuando era niño, no de- jo de mover mis orejas —o por lo menos siento que las muevo— y ya he masticado casi toda la goma de mi lápiz. El aire que traspasa el plástico, que simula ser el vidrio de mi ventana, azota sutilmente mi garganta. Abro la boca, me lo co- mo y quiero salir a caminar. El filósofo francés Frédéric Gros apunta en su ensayo Andar: Una filosofía (2014), que el andar no es sólo un acto de libertad y creati- vidad, sino que además: “Cuando caminamos todo parece posible”. Recuerdo una escena de mi in- fancia en casa de mis abuelos: mi abuela me cargaba, yo estaba montado en sus piernas como si fueran el lomo de un caballo. Me sostenía de sus calcetas largas de algodón que ella misma tejía. Mi abuelo —o papá Manuel, como le decíamos todos sus nietos— esta- ba recostado, con un gesto de ya váyanse a sus casas pinches cha- macos, en uno de esos sillones re- clinables que se mecen y rechinan al mismo tiempo. Papá Manuel se levantó y con su voz tan rasposa como de zácate, le dijo a mi abue- la: “Ahorita vengo, voy a caminar, Chole.” Y no regresaba hasta dos o tres días después con la misma ropa y con un aroma a Don Pedro que se esparcía por toda la casa. Aunque las “caminatas” que tomaba mi abuelo no encajen del todo con lo que describe Gros, en- cuentro algunas similitudes. Para el filósofo francés: “El arte de ca- minar es el arte de transformarse a sí mismo.” El andar sin sentido y sin tiempo nos permite reencon- trarnos, buscar aquellas emocio- nes que se rompieron en algún momento e intentar repararlas. Pasear es repasar en nuestra me- moria los momentos más intensos que se conectan con nuestros in- testinos para querer escribirlos. Vagar sin un lugar a dónde ir es como tomarte una caguama conti- go, en alguna cantina dentro de ti. Pienso en los andares de Papá Manuel; lo imagino fastidiado por los punzantes carcajeos de sus nietos, hasta que decide que tie- ne que salir a caminar. Tiene que reencontrase con su psique cansa- do, pero aún lúcido. Hundido en una mesa de la Venadita, o la Casa Blanca, o la Bola Ocho —o cual- quiera de esas cantinas aroma- tizadas con orines y piso de ase- rrín— está mi abuelo bebiendo su décima copa de Don Pedro. Inmó- vil, pensando en sus nietos, sus ca- narios, sus hijos a los que ya no ve y en los que aún lo visitan. Evoca la plaza donde conoció a mi abuela Zona Maco, conocida también como la feria de arte contempo- ráneo más importante de América latina, llegó a su decimotercera edición. El encuentro se realizó del 21 al 25 de septiembre. Establecida en 2002 por Zélika García, esta exposición es actual- mente una de las líderes en el mundo y se monta cada año en el Centro Banamex de la Ciudad de México. De manera adicional, García es- tableció ZsONAMACO Salón del Anticuario en 2014 y ZsONAMA- CO Foto en 2015, para abarcar y fortalecer los sectores de antigüe- dades y fotografía en México. En cuanto a fotografía se pudie- ron contemplar imágenes de casi todas las partes del mundo, pero la prioridad la tuvieron los artistas mexicanos; 24 galerías que lleva- ron su arte para ser apreciadas o en el mejor de los casos adquiridas por unos cuantos miles de dólares. Mauricio Maillé, integrante del comité de selección, expresó: “ZsONAMACO Foto es una feria joven que está labrando su futu- ro. Uno de los principales intereses es contribuir al fortalecimiento del mercado en el ámbito de la foto- grafía y por ello presentaremos un panorama lo más amplio posible Soledad y refunfuña al compren- der que ya no le es posible andar con la viveza de otros años. Tal vez por eso prefería decir “ahorita vengo, voy a caminar, Chole”; para sumirse en sus recuerdos mientras se ahogaba en brandy. Cuando cierro la puerta de la casa, me doy cuenta de que el aire que me comí es más frío afuera. A mi pecho sólo lo cubre una del- gada playera, pero no me inmuto. Camino lento, descubriendo ven- tanas y árboles que no había visto en la calle por la que paso a diario. Mi aguda miopía me impide saber si lo que veo en la esquina son ár- boles o personas. Mientras llego al encuentro con mi duda, me hun- do otra vez dentro de mi cabeza. Veo mis pies regordetes y suaves, supongo que a escasos meses de nacido. Luego veo mis pasos cor- tos, sin fuerza. Soy yo intentando caminar vestido con un mameluco amarillo, me da risa y la imagen se borra. Mis pasos ya no son peque- ños, pero sí lentos. La caminata se ha convertido en una especie de película, fantaseo que mis ojos son la cámara y mientras voy contando lo que veo, me paso por un costa- do de la sombra que está delante de mí, para no chocar con ella. de los diversos estilos, técnicas y periodos que permitan a los visitantes y coleccionistas tener una oferta rica, original, sería e interesante con una selección de galerías y autores que cumplen estos criterios.” ZsONAMACO Salón del Anticuario llamó la atención con sus 18 anticuarios de ocho ciudades, quienes presentaron antigüedades que incluían desde máscaras egipcias de la época baja hasta aretes Bvlgari de diamantes de 1960, todo a subasta. Ambas ferias son el mayor punto de reunión de los más importantes coleccionistas internacionales de antigüe- dades y fotografía, siguiendo el conocido formato de Zona Maco, con dos muestras paralelas, de una forma sin precedentes en Latinoamérica • He llegado a la esquina y la sombra es de un árbol. Me doy cuenta que mi andar se prolongó en distancia y estoy a 20 minutos de casa. Me siento ansioso, imagino escenas y las enlazo a mis recuerdos. No paro de cami- nar y contemplo una ventana sin vidrio donde se asoma una luz idéntica a la que sale de mi computadora, miro la puerta y tiene una pequeña publicidad cuadrada de AMLO pe- gada en la parte supe- rior derecha, sospecho que es mi puerta, mi ca- sa y que he regresado. Estoy sobrio, lo he es- tado desde que salí de casa. Entonces pienso que Frédéric Gros tiene razón cuando escribió: “¿Quieren ir más rápido? En- tonces no cami- nen, hagan otra cosa: rueden, deslícense, vuelen” • Foto: cortesía Zona Maco

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