El relieve español se caracteriza por su topografía accidentada y fuertes contrastes, resultado de su variada historia geológica y la erosión de rocas silíceas, calcáreas, arcillosas y volcánicas. Presenta una elevada altitud media, forma maciza y relieve montañoso en la periferia. Está compuesto por la Meseta Central, rebordes montañosos como el Sistema Central y depresiones como las del Ebro y Guadalquivir, separadas por cordilleras como los Pirineos y las Béticas formadas en la