El citoesqueleto está formado por proteínas que ayudan a mantener la forma celular y posicionar las organelas. Está compuesto de microfilamentos de actina, microtúbulos y filamentos intermedios. Estas estructuras proveen soporte celular, anclan organelas, y permiten el movimiento celular a través de proteínas motoras como miosina y kinesina. Los diferentes componentes del citoesqueleto trabajan juntos para mantener la arquitectura celular y permitir funciones como división celular y movimiento.