Los edificios más representativos de Mesopotamia eran los zigurats o templos sumerios, que consistían en plataformas superpuestas de menor tamaño hacia arriba para acceder a un pequeño templete. Otros edificios importantes eran los palacios reales sin una forma fija, compuestos de edificaciones unidas por pasillos y patios, y las tumbas que solían estar cerca de las ciudades y eran simples hipogeos de ladrillo.