Adam Smith fue un pensador clave en el desarrollo del pensamiento económico entre los siglos XIV y XVII, introduciendo el concepto de precio natural basado en salarios, ganancias y ventas. Los principales actores sociales son los trabajadores, terratenientes y capitalistas, siendo Inglaterra, Escocia, Alemania y Estados Unidos los países de mayor incidencia en dichas corrientes. Las políticas económicas resultantes de su obra incluyen la división del trabajo y la ley de la oferta y la demanda, enfatizando que el trabajo productivo es la fuente de riqueza de una nación.