Las plantas deben adaptarse a diversos factores ecológicos como la disponibilidad de agua, la salinidad del suelo, y si viven en tierra o agua. Algunas plantas han desarrollado adaptaciones como hojas flotantes, falta de cutícula, neumatóforos y aerénquima para sobrevivir en hábitats acuáticos. Otras plantas como las carnívoras han evolucionado mecanismos para capturar pequeños animales y obtener nutrientes adicionales.