Este documento trata sobre los aditivos alimentarios. Explica que originalmente se añadían sustancias a los alimentos de forma empírica para mejorar su sabor o conservación, pero que ahora se regulan estrictamente. Detalla que organismos internacionales como la FAO y la UE establecen listas de aditivos permitidos y regulan su uso y dosis máximas. También expone que los aditivos deben someterse a pruebas toxicológicas rigurosas para asegurar su inocuidad antes de ser aprobados.