La sal ha sido importante para las civilizaciones desde la antigüedad, cuando su producción y comercialización aumentaron con la agricultura y el sedentarismo. Actualmente se obtiene principalmente de yacimientos en Europa y a través de la evaporación del agua de mar en salinas. Tiene usos en la alimentación, la ganadería, la industria química y farmacéutica, entre otros. Algunas salinas notables son las de Torrevieja, Santa Pola y San Pedro del Pinatar.