La doctrina anarquista surge después de la Primera Guerra Mundial como rechazo al estado y al poder político. Filósofos como Hegel cuestionaron la necesidad del estado, mientras que pensadores socialistas como Proudhon y Engels propusieron sociedades sin estado donde los trabajadores acordaran voluntariamente. Teóricos más extremos como Willmann, Bakunin y Kropotkin defendieron eliminar completamente toda forma de autoridad política o religiosa.