El movimiento dadaísta surgió en 1916 en Zúrich y Nueva York como rechazo al arte convencional y a los valores establecidos. Promovía el cambio, la libertad individual y lo espontáneo frente al orden y la perfección. Utilizaba lo absurdo y objetos cotidianos para romper formas artísticas. Más tarde inspiró el surrealismo y se expandió a Alemania y París, donde se disolvió en 1922.