El movimiento dadaísta surgió en Zúrich durante la Primera Guerra Mundial como una protesta contra los valores establecidos y las convenciones artísticas de la época. Los dadaístas promovían el cambio, la espontaneidad y el caos a través de medios de expresión irónicos, provocativos y absurdos como collages, poesía sin sentido y manifestaciones públicas escandalosas. El objetivo era cuestionar la naturaleza misma del arte y la razón.