Anton van Leeuwenhoek nació en 1632 en Delft, Países Bajos. Aunque carecía de formación científica, desarrolló gran curiosidad y habilidad para construir microscopios que ampliaban los objetos hasta 300 veces, lo que le permitió ser el primero en observar bacterias y otros microorganismos. También descubrió los espermatozoides en 1677 y se opuso a la teoría de la generación espontánea a través de observaciones sobre la reproducción de insectos.