Dios es inabarcable e inmensurable, por lo que los hombres de la Biblia no se atreven a definirlo o nombrarlo. Cuando Moisés le pregunta a Dios su nombre, este responde "Yo soy el que soy", indicando que el verdadero Dios no tiene un nombre en particular. Dios está más allá de las palabras y los conceptos humanos, y solo puede ser entendido a través de la fe pura y el silencio, de rodillas en su presencia.