La arquitectura colonial en Venezuela se caracterizaba por ser sobria y sencilla. Generalmente consistía en grandes mansiones con fachadas de largos muros que contenían una entrada principal de amplia puerta de madera y zaguán, así como patios interiores con jardines y columnas. Los materiales utilizados eran la piedra, arcilla, bahareque, madera y caña, y tenían un enfoque práctico sobre lo artístico.