La arquitectura colonial venezolana se desarrolló entre los siglos XVI y XIX, adoptando elementos indígenas pero manteniendo los estilos europeos. Se caracterizó por ser sobria y sencilla debido a los recursos limitados. Incluía tres tipos: religiosa de planta rectangular y sencillas fachadas; civil urbana con casas alrededor de patios y rural cerrada; y militar de tipo castillo, robusta y sencilla para defenderse de ataques.