La planta renacentista abandona la concepción medieval basada en una visión longitudinal hacia el altar mayor, adoptando plantas centrales o basilicales. Se utilizan bóvedas de arista, cañón y cúpulas. Los muros y columnas sustentan la estructura, empleándose capiteles corintios, dóricos, jónicos y compuestos. Los materiales comunes son el ladrillo, mármol y aparejos menudos. La decoración incluye áureas, grutescos y balaustres.