El documento describe los orígenes del arte griego en Creta y Micenas durante el segundo milenio a.C., incluyendo los palacios cretenses de Knossos y Faistos con sus columnas troncocónicas y pinturas murales, así como las murallas ciclópeas y tumbas de corredor en Micenas. También se menciona el desarrollo de la arquitectura del templo griego y sus características como el megaron y el uso de columnas.