Los recortes presupuestarios en educación tendrán consecuencias negativas para los alumnos y la calidad de la enseñanza. Esto incluye la no sustitución de profesores de baja, la reducción de personal docente y especialistas, y menos dotaciones económicas para los centros, poniendo en riesgo servicios como el comedor escolar. Los maestros y padres deben luchar juntos para defender los derechos de los alumnos a una educación pública de calidad.