El documento analiza una campaña publicitaria de Axe que muestra a un hombre siendo perseguido por un grupo de mujeres jóvenes. Se argumenta que la imagen cumple con el objetivo de la marca de llegar a su público objetivo de hombres jóvenes, creando una sensación de confianza y deseo. Aunque la campaña promueve un concepto sexista de la vida, este enfoque ha sido exitoso para la marca y es seguido por otras empresas.