El bádminton se originó en Inglaterra en 1873 y se convirtió en un deporte olímpico en 1992. Se juega con una red y un volante ligero hecho de plumas dentro de una cancha dividida por una red de 1.55 metros de altura. Cada jugador usa una raqueta para devolver el volante y anotar puntos mandándolo dentro de la zona de su oponente. El partido consiste en sets de 15 puntos cada uno.