Este documento enfatiza la importancia de demostrar afecto a los hijos de manera individualizada e intencional entre los 7 y 12 años. Sugiere que aunque los niños son más independientes, sus padres deben dedicar tiempo de calidad a cada hijo para conocerlos mejor y fortalecer los lazos afectivos antes de la adolescencia. También recomienda expresar afecto a través de caricias, conversaciones significativas, compartir actividades y demostrar interés por los logros e intereses únicos de cada hijo.