La desobediencia infantil se ha convertido en una situación frecuente en los hogares, con niños que no cumplen las instrucciones de los padres o maestros y usan excusas para evitar hacer tareas. La etapa entre los 6 y 12 años es clave para enseñar la obediencia de forma pacífica. Los niños a menudo desobedecen para llamar la atención, sentir autonomía o por inseguridad.