El documento lista 10 señales que podrían indicar que un hijo se está drogando, como cambios de amigos y hábitos, gastos misteriosos, pérdida de objetos, fluctuaciones de ánimo y mentiras frecuentes. También recomienda que los padres se preparen para hablar sobre drogas a partir de los 11 años, mantener informados de dónde y con quién están los hijos, confrontarlos con sospechas y realizar exámenes toxicológicos si es necesario.