El documento destaca que las bromas pesadas en el lugar de trabajo pueden causar daño físico y emocional y distraer la atención de la seguridad. Aconseja abordar el tema de forma privada con el bromista en lugar de confrontarlo públicamente. También resalta los deberes de los trabajadores de cumplir con las normas de seguridad y no realizar acciones que pongan en riesgo su propia seguridad o la de los demás.