Este documento discute la importancia de los ambientes escolares en la formación de ciudadanía y propone ocho nuevos aprendizajes para los educadores que potencien su capacidad para enseñar ciudadanía. Argumenta que los educadores deben cambiar primero para poder formar mejores seres humanos y ciudadanos, y que la educación actual no está logrando este objetivo. Finalmente, explica que la convivencia democrática debe ser enseñada para que la democracia se vuelva natural en las personas.