Un sistema de potencia se considera estable si permanece funcionando en un estado operativo aceptable o puede retornar a ese estado luego de ser perturbado. La estabilidad depende de factores como los ángulos de los rotores de las máquinas y las tensiones de las barras de la red. Existen diferentes tipos de inestabilidad como la de ángulo, que ocurre si las máquinas no permanecen sincronizadas luego de una perturbación, y la de tensión, que sucede si las tensiones no se mantienen dentro de rangos aceptables.