El documento expone los principios y valores que deben seguir los soldados del Templo, enfatizando la humildad, el honor y la justicia. Un templario debe servir a la orden sin esperar recompensas y actuar como un ejemplo de caballerosidad para todos, sin causar daño. Se subraya la búsqueda de la verdad y la conducta ética, donde no se permite la brutalidad, la inmoralidad o el juicio superficial de otros.