La centrífuga de cabezal oscilante es un equipo versátil y de gran capacidad, adecuado para diversas aplicaciones en medicina, biología y química, entre otros. Está controlada por un microprocesador y cuenta con múltiples adaptadores, una pantalla LCD y diversas funciones de seguridad. Su diseño robusto y estable asegura una durabilidad y un rendimiento óptimo en el laboratorio.