El documento discute la importancia de los valores éticos y el pluralismo cultural en la construcción de una sociedad global de la información. Señala que las tecnologías de información son fundamentales para la actividad social y económica, pero también pueden ampliar la brecha digital. Argumenta que se deben respetar los derechos humanos universales al mismo tiempo que se valora la diversidad cultural, y propone que un enfoque de comparación analógica de valores puede lograr este balance.