Las invasiones bárbaras del siglo V dividieron el Imperio Romano. Los principales pueblos que ingresaron fueron los visigodos, ostrogodos, francos, suevos, vándalos y otros. La Iglesia se organizó en comunidades urbanas bajo obispos. En Occidente surgieron los monasterios que preservaron la cultura clásica. El Imperio Romano de Oriente sobrevivió hasta 1453 en Constantinopla.