El documento discute la implementación de la metodología de la clase invertida en la enseñanza de historia, abordando los desafíos iniciales con la apatía estudiantil y la necesidad de crear materiales propios. El autor explica cómo se estructura la clase invertida, enfatizando en la personalización de la educación y el uso de videos cortos que los estudiantes deben ver en casa, mientras que las clases se centran en actividades prácticas. Finalmente, se presentan las conclusiones sobre la efectividad de este modelo, destacando el aumento del interés y la mejora en el aprendizaje de los alumnos.