Este documento establece un código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. Reconoce la importancia de respetar los derechos humanos y la dignidad de todas las personas. Estipula que los funcionarios sólo pueden usar la fuerza cuando sea estrictamente necesario y en la medida requerida, y prohíbe expresamente la tortura y los malos tratos.