El Decreto de Nueva Planta de Cataluña de 1716 estableció una nueva organización política y administrativa centralizada en España tras la Guerra de Sucesión. Abolió las instituciones y fueros tradicionales de Cataluña, disolvió las Cortes Catalanas y estableció el castellano como el único idioma oficial, colocando a Cataluña bajo un sistema de gobierno absolutista y centralizado en manos del rey.