Los Decretos de Nueva Planta suprimieron las instituciones y privilegios de los reinos de Aragón, Valencia y Cataluña tras la Guerra de Sucesión española. Esto incluyó la eliminación de los fueros, Cortes, diputaciones, concejos municipales y sistemas fiscales propios, imponiendo en su lugar las leyes e instituciones de Castilla. Además, se centralizó el gobierno bajo el rey y sus ministros para aplicar medidas de forma uniforme en todo el reino.