El altiplano cundiboyacense, ubicado entre Cundinamarca y Boyacá, es rico en tradiciones gastronómicas e históricas, influenciado por la cultura muisca y la colonización europea. La economía de la región se basa en la agropecuaria, con un enfoque en la producción de leche, papa y otros cultivos, además de contar con importantes centros industriales y universitarios. Platos típicos como el ajiaco, mazamorras y longaniza reflejan la diversidad culinaria local.