Wal-Mart invirtió en una sofisticada red satelital en 1983 que conectaba sus tiendas, oficinas centrales, centros de distribución y proveedores principales. Esto permitió un innovador sistema de control de inventarios casi en tiempo real, alertando automáticamente a los proveedores sobre la necesidad de reposición de productos vendidos para mantener un flujo constante de mercancía. Esta red de comunicaciones fue clave para el éxito de la estrategia de bajos costos de Wal-Mart.