La diabetes puede causar complicaciones crónicas en múltiples órganos como resultado de la hiperglucemia sostenida. Las principales complicaciones incluyen retinopatía diabética, nefropatía diabética, neuropatía diabética, enfermedad cardiovascular y enfermedad vascular periférica. El control estricto de la glucemia y otros factores de riesgo como la hipertensión arterial pueden ayudar a prevenir o retrasar muchas de estas complicaciones graves.