La esclerodermia es una enfermedad autoinmune que provoca el endurecimiento de la piel y puede afectar a diversos órganos. Se clasifica en esclerodermia localizada y sistémica, presentando síntomas variables según el tipo y extensión de la afectación visceral, incluyendo dolor muscular, dificultad para tragar y problemas pulmonares. El diagnóstico requiere una evaluación clínica exhaustiva y el tratamiento se centra en aliviar síntomas y complicaciones asociadas.