El dadaísmo surgió en 1916 en el Cabaret Voltaire en Zúrich, Suiza bajo la dirección de Hugo Ball y Tristán Tzara. Era una vanguardia artística que rechazaba la tradición y la lógica, promoviendo la espontaneidad y el caos. Se expandió a París, Nueva York y Berlín, influenciando el arte del siglo 20 a través de la importancia de la imaginación y el automatismo.