El design thinking es una metodología que mejora el diseño de servicios y productos a través de la innovación social, enfocándose en las necesidades y experiencias de los usuarios. Implica un proceso de observación y empatía para definir correctamente los problemas y generar ideas diversas, utilizando herramientas visuales para facilitar la co-creación. El aprendizaje y la iteración son fundamentales para evolucionar y mejorar las soluciones propuestas.