El desprendimiento prematuro de placenta es la separación aguda de la placenta de la pared uterina después de la semana 20 de gestación, con una incidencia de 1 en 100-120 gestaciones y una mortalidad fetal del 20%. Los factores de riesgo incluyen edad materna avanzada, hipertensión, uso de cocaína y anomalías uterinas, mientras que los hallazgos clínicos comunes son sangrado vaginal abrupto y dolor abdominal. El manejo óptimo depende de la estabilidad de la madre y el feto, siendo la cesárea urgente indicada en situaciones críticas.