El dextrometorfano es un antitusígeno no opiáceo que deprime el centro medular de la tos y se utiliza para tratar la tos seca y nerviosa en mayores de 12 años. Su uso está contraindicado en niños menores de 2 años, durante el embarazo y lactancia, y en casos de tos productiva. Puede provocar efectos adversos y tiene potencial de abuso y dependencia, por lo que se deben seguir las dosis recomendadas y evitar su uso en tos persistente.