La disciplina implica cumplir con las obligaciones a tiempo y hacer más de lo esperado para lograr las metas. Requiere autocontrol, organización y compromiso para desarrollar buenos hábitos y cumplir con la palabra empeñada. Las personas disciplinadas son confiables y responsables, y pueden alcanzar logros a través del esfuerzo constante, el orden y el enfoque en mejorar.