Todos los años en este
4º domingo de Pascua
se presenta:




la alegoría del
Buen Pastor.
Alegoría es
una especie
de
parábola,
donde cada
frase tiene
una
correspon-
dencia
 con la vida y los mensajes de Jesucristo.
Para los oyentes de Jesús era un ejemplo muy claro y
tradicional. Era un oficio muy conocido: el pastor que va
delante de las ovejas, animales dóciles, para indicarles
los lugares mejores de buen pasto.
Era tan apropiado el
            ejemplo que se
            llamaba “Pastor” al
            mismo Dios.




Así lo decía el salmo 22
Este salmo 22 (ó 23)
nos presenta todo un
desarrollo de la vida
espiritual, unida con
Jesús, desde que nos
toma consigo hasta
vivir con Él en el cielo.
El Señor
es mi
Pastor.
Nada
me falta.

Automático
En
verdes
praderas
me hace
recostar.
Me
conduce
hacia
fuentes
tranquilas
y repara
mis
fuerzas.
nada
temo
porque
tu vas
conmigo
Preparas una mesa ante mi
y mi
copa
rebosa.
Tu bondad y
     tu
misericordia
     me
acompañan
 todos los
 días de mi
    vida.
Y habitaré en la casa del Señor
El
Señor
es mi
Pastor.
En verdes
praderas
me hace
recostar.

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Este año, al ser el ciclo
C, se expone la parte
final. Es como una
conclusión de la
alegoría. Pertenece al
evangelio de san Juan.


    Jn 10, 27-30


      Dice así:
En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis
ovejas escuchan mi voz, y yo las
conozco, y ellas me siguen, y yo
    les doy la vida eterna; no
perecerán para siempre, y nadie
   las arrebatará de mi mano.
 Mi Padre, que me las ha dado,
 supera a todos, y nadie puede
   arrebatarlas de la mano del
              Padre.
   Yo y el Padre somos uno."
Veamos las
cualidades que nos
presenta el evangelio
sobre Jesús como
nuestro buen pastor.
Jesús
 conoce
 a sus
 ovejas.




No es un conocimiento frío, calculador, sólo por sus
características externas; sino que las conoce en su
intimidad, en su más propia identidad. Las conoce por su
nombre. En aquella cultura eso significaba algo muy
importante y profundo.
Se trata de un conocimiento creador, porque Dios,
cuando conoce, va dando algo. Existo porque Él pensó
en mí desde siempre. Y sigo existiendo porque Él sigue
pensando en mí y me sostiene.
Ya decía el profeta
Isaías: “Aunque una
madre se pueda olvidar
de su niño, Dios nunca
se olvida de nosotros”.
Por eso se trata de un
conocimiento amoroso.
Podemos ver sus ojos
que penetran en
nuestras entrañas. No
son ojos inquisidores
ni curiosos, sino
cariñosos y llenos de
misericordia.
Cada uno de nosotros
estamos siendo
mirados, penetrados y
comprendidos por
quien más nos ama.
Con ese amor dice
Jesús: “Yo conozco a
mis ovejas”. Y entre
esas ovejas (hijos nos
llamará otras veces
porque lo somos)
estamos nosotros.
Quizá alguno diga: ¿Cómo le puedo importar yo tanto al
gran pastor cuando tiene otras ovejas mucho más
importantes a quienes creer y querer y otros asuntos
más importantes?


                                 Dios es infinito y
                                 puedo con razón
                                 pensar que en este
                                 momento el asunto
                                 más importante
                                 soy yo y mi
                                 salvación.
En el evangelio nos
dice Jesús que sus
ovejas son suyas, le
pertenecen, porque
las ha conocido y las
ha amado. Y le
pertenecen porque
las “ha comprado
con su sangre”,
como nos dice san
Pedro en su 1ª carta.
También dice el
evangelio que
Jesús defiende a
sus ovejas. Es
valiente y
generoso, ve los
peligros a los
que están
expuestas y es
capaz de
arriesgar hasta
sacrificar su vida
por sus ovejas.
El evangelio nos dice que no sólo Jesús da vida
sino que nos “da la vida eterna”.

                                Esto indica el
                                alimento que va
                                dando
                                continuamente a
                                los que le
                                siguen. Nos da
                                el mejor “pasto”,
                                que es su propia
                                vida, es su
                                Cuerpo y Sangre
                                que nos da en la
                                comunión.
Por eso es
hermoso, y
real, cuando
podemos decir
que Jesús no
sólo es el
pastor, sino el
pasto también.
Oveja
perdida,
ven



 Automático
sobre
mis
hombros,
que hoy
no sólo
tu
pastor
soy,
sino
   tu
  pasto
también.
no sólo
  tu
pastor
 soy,
sino tu pasto también.




       Hacer CLICK
Hoy también en la 2ª lectura se nos dice cómo Jesús es
al mismo tiempo cordero y pastor: Es el Cordero y es
pastor. Los santos, que han lavados sus vestidos en la
sangre del Cordero, se postran ante Él, que al mismo
tiempo es el Pastor. Apocalipsis 7, 9. 14b-17.
Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría
    contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie
 delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras
            blancas y con palmas en sus manos.
               Y uno de los ancianos me dijo:
  - "Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han
   lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del
                          Cordero.
 Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y
                    noche en su templo.
     El que se sienta en el trono acampará entre ellos.
Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el
 bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono
  será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas
                            vivas.
         Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos."
Jesús es nuestro pastor, que nos va dando vida para un
día darnos la vida eterna. Pero nosotros no somos
muchecos, sino que tenemos libertad: podemos seguirle
o dejar de seguirle. Esa es nuestra grandeza.
El evangelio nos
habla hoy de dos
virtudes que
debemos tener
para ser “buenas
ovejas” o
discípulos de
Jesús: Debemos
escuchar al pastor
y seguirle.
Escucharle significa conocer a Jesús. Cuanto más le
conozcamos, mejor podremos escucharle para seguirle.
No nos debe bastar con una fe incipiente o tradicional,
que se queda sólo con las tradiciones. Debe llegar a lo
profundo del ser.



                                    Escucharle
                                    profundizando
                                    en sus
                                    palabras y
                                    mensajes.
Este conocimiento,
como el de Jesús,
debe estar lleno de
amor. Como el amor
debe estar unido al
conocimiento. Nada
se ama si no se
conoce; y nada se
ama mucho si no se
conoce mucho.
Debemos
escuchar y
conocer a
Jesucristo,
especialmente a
través de un
contacto
frecuente en la
oración y un
contacto íntima
por la comunión
eucarística.
No basta con
escuchar a Jesús.
Debemos seguirle.
De hecho ya el creer
en Jesús significa
seguirle. La palabra
escuchada es
alimento y fuerza
transformadora.
Seguir a Jesús quiere
decir querer imitarle
y compenetrarse
con Él.
Esta progresiva compenetración debe llevarnos a ser
pastores de alguna manera. Todo padre y madre de
familia deben ser pastores, siguiendo al gran Pastor.
No siempre es fácil. Hoy la 1ª lectura nos habla de la
predicación de Pablo y Bernabé, cómo predicaban con
alegría en medio de la persecución de los judíos que
había en Antioquía de Pisidia.
Es curioso cómo esos judíos excitaron “a las señoras
distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad”,
para que expulsaran a Pablo y Bernabé. Hay gente, que
se cree distinguida, pero aprisiona la palabra de Dios,
que es amor, entrega y servicialidad.
“Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta
contra la ciudad, y se fueron a Iconio”. Para ser pastor,
seguidor de Jesús, es necesaria la perseverancia. El
Espíritu Santo nos dará la alegría de ser fieles al Señor.




                                  Perseverando en el
                                  seguimiento
                                  amoroso a Jesús
                                  podremos en
                                  verdad decir: Jesús
                                  es mi Pastor.
Jesús es
mi pastor,
nada me
faltará.

Automático
Todo por el amor que Él me tiene
y me da.
Padre
nuestro
que estás
aquí en mi
corazón,
no te
alejes
jamás,
aunque
sea un
pecador.
Yo creo
   en
Jesucristo
para
llegar
al cielo,
por la fe que yo tengo,
porque
Él
siempre
fue
bueno.
AMÉN

Dom pas 4 c

  • 2.
    Todos los añosen este 4º domingo de Pascua se presenta: la alegoría del Buen Pastor.
  • 3.
    Alegoría es una especie de parábola, dondecada frase tiene una correspon- dencia con la vida y los mensajes de Jesucristo.
  • 4.
    Para los oyentesde Jesús era un ejemplo muy claro y tradicional. Era un oficio muy conocido: el pastor que va delante de las ovejas, animales dóciles, para indicarles los lugares mejores de buen pasto.
  • 5.
    Era tan apropiadoel ejemplo que se llamaba “Pastor” al mismo Dios. Así lo decía el salmo 22
  • 6.
    Este salmo 22(ó 23) nos presenta todo un desarrollo de la vida espiritual, unida con Jesús, desde que nos toma consigo hasta vivir con Él en el cielo.
  • 7.
  • 8.
  • 9.
  • 11.
  • 12.
  • 14.
  • 15.
  • 16.
    Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida.
  • 17.
    Y habitaré enla casa del Señor
  • 19.
  • 21.
  • 22.
    Este año, alser el ciclo C, se expone la parte final. Es como una conclusión de la alegoría. Pertenece al evangelio de san Juan. Jn 10, 27-30 Dice así:
  • 23.
    En aquel tiempo,dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno."
  • 24.
    Veamos las cualidades quenos presenta el evangelio sobre Jesús como nuestro buen pastor.
  • 25.
    Jesús conoce asus ovejas. No es un conocimiento frío, calculador, sólo por sus características externas; sino que las conoce en su intimidad, en su más propia identidad. Las conoce por su nombre. En aquella cultura eso significaba algo muy importante y profundo.
  • 26.
    Se trata deun conocimiento creador, porque Dios, cuando conoce, va dando algo. Existo porque Él pensó en mí desde siempre. Y sigo existiendo porque Él sigue pensando en mí y me sostiene.
  • 27.
    Ya decía elprofeta Isaías: “Aunque una madre se pueda olvidar de su niño, Dios nunca se olvida de nosotros”. Por eso se trata de un conocimiento amoroso. Podemos ver sus ojos que penetran en nuestras entrañas. No son ojos inquisidores ni curiosos, sino cariñosos y llenos de misericordia.
  • 28.
    Cada uno denosotros estamos siendo mirados, penetrados y comprendidos por quien más nos ama. Con ese amor dice Jesús: “Yo conozco a mis ovejas”. Y entre esas ovejas (hijos nos llamará otras veces porque lo somos) estamos nosotros.
  • 29.
    Quizá alguno diga:¿Cómo le puedo importar yo tanto al gran pastor cuando tiene otras ovejas mucho más importantes a quienes creer y querer y otros asuntos más importantes? Dios es infinito y puedo con razón pensar que en este momento el asunto más importante soy yo y mi salvación.
  • 30.
    En el evangelionos dice Jesús que sus ovejas son suyas, le pertenecen, porque las ha conocido y las ha amado. Y le pertenecen porque las “ha comprado con su sangre”, como nos dice san Pedro en su 1ª carta.
  • 31.
    También dice el evangelioque Jesús defiende a sus ovejas. Es valiente y generoso, ve los peligros a los que están expuestas y es capaz de arriesgar hasta sacrificar su vida por sus ovejas.
  • 32.
    El evangelio nosdice que no sólo Jesús da vida sino que nos “da la vida eterna”. Esto indica el alimento que va dando continuamente a los que le siguen. Nos da el mejor “pasto”, que es su propia vida, es su Cuerpo y Sangre que nos da en la comunión.
  • 33.
    Por eso es hermoso,y real, cuando podemos decir que Jesús no sólo es el pastor, sino el pasto también.
  • 34.
  • 35.
  • 36.
  • 37.
    sino tu pasto también.
  • 38.
    no sólo tu pastor soy,
  • 39.
    sino tu pastotambién. Hacer CLICK
  • 40.
    Hoy también enla 2ª lectura se nos dice cómo Jesús es al mismo tiempo cordero y pastor: Es el Cordero y es pastor. Los santos, que han lavados sus vestidos en la sangre del Cordero, se postran ante Él, que al mismo tiempo es el Pastor. Apocalipsis 7, 9. 14b-17.
  • 41.
    Yo, Juan, viuna muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y uno de los ancianos me dijo: - "Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo. El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos."
  • 42.
    Jesús es nuestropastor, que nos va dando vida para un día darnos la vida eterna. Pero nosotros no somos muchecos, sino que tenemos libertad: podemos seguirle o dejar de seguirle. Esa es nuestra grandeza.
  • 43.
    El evangelio nos hablahoy de dos virtudes que debemos tener para ser “buenas ovejas” o discípulos de Jesús: Debemos escuchar al pastor y seguirle.
  • 44.
    Escucharle significa conocera Jesús. Cuanto más le conozcamos, mejor podremos escucharle para seguirle. No nos debe bastar con una fe incipiente o tradicional, que se queda sólo con las tradiciones. Debe llegar a lo profundo del ser. Escucharle profundizando en sus palabras y mensajes.
  • 45.
    Este conocimiento, como elde Jesús, debe estar lleno de amor. Como el amor debe estar unido al conocimiento. Nada se ama si no se conoce; y nada se ama mucho si no se conoce mucho.
  • 46.
    Debemos escuchar y conocer a Jesucristo, especialmentea través de un contacto frecuente en la oración y un contacto íntima por la comunión eucarística.
  • 47.
    No basta con escuchara Jesús. Debemos seguirle. De hecho ya el creer en Jesús significa seguirle. La palabra escuchada es alimento y fuerza transformadora. Seguir a Jesús quiere decir querer imitarle y compenetrarse con Él.
  • 48.
    Esta progresiva compenetracióndebe llevarnos a ser pastores de alguna manera. Todo padre y madre de familia deben ser pastores, siguiendo al gran Pastor.
  • 49.
    No siempre esfácil. Hoy la 1ª lectura nos habla de la predicación de Pablo y Bernabé, cómo predicaban con alegría en medio de la persecución de los judíos que había en Antioquía de Pisidia.
  • 50.
    Es curioso cómoesos judíos excitaron “a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad”, para que expulsaran a Pablo y Bernabé. Hay gente, que se cree distinguida, pero aprisiona la palabra de Dios, que es amor, entrega y servicialidad.
  • 51.
    “Ellos sacudieron elpolvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio”. Para ser pastor, seguidor de Jesús, es necesaria la perseverancia. El Espíritu Santo nos dará la alegría de ser fieles al Señor. Perseverando en el seguimiento amoroso a Jesús podremos en verdad decir: Jesús es mi Pastor.
  • 52.
    Jesús es mi pastor, nadame faltará. Automático
  • 53.
    Todo por elamor que Él me tiene y me da.
  • 54.
  • 55.
  • 56.
    Yo creo en Jesucristo
  • 57.
  • 58.
    por la feque yo tengo,
  • 59.
  • 62.