El Doríforo es una escultura griega del siglo V a.C. atribuida a Policleto que introduce la técnica del contrapposto para dar dinamismo al cuerpo mediante el desplazamiento del peso sobre una pierna. Representa el ideal de belleza masculina de proporciones perfectas según un canon numérico establecido por el propio Policleto. Se trata de un encargo aristocrático para ofrecer en un santuario y muestra la importancia que adquirió la representación del cuerpo humano en el arte clásico griego.