La educación inicial, dirigida a niños menores de seis años, busca potenciar su desarrollo integral en un ambiente formativo y afectivo, fortaleciendo su identidad y autonomía. Los objetivos incluyen atender la diversidad, fomentar la participación de la familia y la comunidad, y desarrollar habilidades que preparen a los niños para la vida adulta. Este enfoque reconoce a cada niño como un ser único y busca adaptarse a sus ritmos y capacidades individuales.