El documento aborda la participación de las naciones indígenas originarias de tierras bajas en Bolivia en la construcción de políticas educativas, resaltando su lucha histórica por la autodeterminación, educación intercultural y el respeto a su diversidad cultural. Se destaca la creación de un sistema educativo que integra su cosmovisión y práctica comunitaria, así como la importancia de la educación descolonizadora y plurilingüe. Además, se menciona el papel activo de la comunidad y distintos agentes en el proceso educativo para asegurar su pertinencia cultural y social.